CIUDAD REAL.- El incendio forestal de Hinojosas de Calatrava ya está extinguido, pero tras las 800 hectáreas quemadas queda el relato de unas horas marcadas por el miedo, el humo y la impotencia. Mientras los equipos de extinción siguen trabajando sobre el terreno, los vecinos comienzan a comprobar qué ha dejado el fuego en sus fincas, explotaciones ganaderas y plantaciones de pistacho.

Las llamas fueron detectadas a las 13.06 horas del miércoles por un vigilante fijo. Al principio parecían lejanas y localizadas, pero el viento cambió la situación en muy poco tiempo. El incendio avanzó con rapidez por el entorno de Hinojosas de Calatrava y Cabezarrubias del Puerto, en plena zona del Valle de Alcudia y Sierra Madrona.

"Vino con tanta velocidad que no dio tiempo a nada", recuerda Esteban, vecino del entorno. Cuando comenzó a ver el incendio, pensó que no llegaría hasta su finca. Poco después, la Guardia Civil le obligaba a abandonar la zona y buscar refugio en el pueblo.

Su parcela no llegó a arder, pero las llamas alcanzaron una plantación próxima de pistachos y afectaron a animales de otras explotaciones. "Esto ha sido un desastre", resumía Javier, trabajador de una finca agropecuaria que confía ahora en que las administraciones habiliten ayudas para los damnificados.