Apenas 23 kilómetros separan Luna de Orés, dos pequeños municipios de la comarca zaragozana de las Cinco Villas unidos ahora por un mismo recuerdo. En julio de 2015, un incendio declarado en Luna arrasó cerca de 14.000 hectáreas y se convirtió en uno de los mayores fuegos registrados en Aragón en las últimas décadas. Once años después, las llamas vuelven a irrumpir con violencia en esta región, con un incendio que ya supera las 12.000 hectáreas. "Este es más virulento que el de 2015, más grave, porque va más despacio, pero arrasando todo lo que pilla", resume a 20minutos Jesús Abadía Nivela, agricultor y vecino de Orés desde hace 65 años. Dos días después del inicio del fuego, permanecen evacuadas en Ejea de los Caballeros unas 700 personas procedentes de Orés, Asín, Luesia, Malpica de Arba y Uncastillo, mientras un operativo de unos 450 efectivos, más de 30 medios aéreos y más de 300 militares de la Unidad Militar de Emergencias (UME) trata de consolidar un perímetro que sigue sin estar estabilizado.El propio Abadía fue uno de los primeros vecinos en aproximarse al lugar donde se originaron las llamas. "Estábamos trabajando en el campo, con las cosechadoras, y acudimos al principio a echar una mano con el incendio", relata. "Poco a poco fue aumentando, aumentando, hasta que cogió una fuerza tremenda en las horas de más calor y ya se desbordó", recuerda. A su juicio, la clave está en actuar durante los primeros momentos del incendio. "Después, cuando se desborda, ya es imposible".Por su parte, Carmen Aragüés, propietaria de unos apartamentos turísticos en Luesia y vecina del municipio desde hace 62 años, vivió el inicio del incendio y la posterior cadena de evacuaciones en la comarca. En conversación con este medio, explica que "cuando evacuaron a todo el pueblo de Orés, vino mucha gente a Luesia, antes de que la evacuaran también. La gente tenía muchísima cara de miedo". "Los residentes se repartieron entre casas de familiares y conocidos en Uncastillo, pero al día siguiente, como desalojaron Uncastillo, tuvo que bajar todo el mundo al polideportivo de Ejea de los Caballeros", explica.Ahora, los equipos de extinción mantienen como prioridad proteger los núcleos habitados. Durante la noche lograron evitar que las llamas alcanzaran Uncastillo y Malpica de Arba, aunque el incendio continúa muy activo. El operativo trabaja dividido en seis sectores, con especial vigilancia sobre el flanco derecho y los entornos de Biel y Fuencalderas. Además de los bomberos y la UME, más de un centenar de agricultores colaboran con sus tractores en la apertura de cortafuegos.Fernando Lafuente, propietario de alojamientos rurales en Orés y Asín, logró marcharse del municipio apenas hora y media antes de que se declarara el incendio. "Nos libramos por muy poco", explica. Aunque no vivió la evacuación en primera persona, sigue la evolución del fuego "a través de la información que reciben los vecinos y las autoridades". En su caso, el incendio ya ha tenido un impacto económico inmediato, ya que ha cancelado "todas las reservas previstas" para sus dos casas rurales. "La gente viene buscando naturaleza y senderismo. Si la naturaleza está quemada, eso afecta", lamenta.Un incendio más virulento que el de 2015El incendio de las Cinco Villas de julio de 2015 sigue muy presente en la memoria de los vecinos. Aquel fuego, originado por una negligencia durante unos trabajos con maquinaria agrícola en el término municipal de Luna, arrasó cerca de 14.000 hectáreas en apenas 24 horas, convirtiéndose en uno de los mayores incendios registrados en Aragón en las últimas décadas. Las llamas devoraron principalmente pinares de pino carrasco, monte bajo y terrenos agrícolas, favorecidas por las altas temperaturas, la baja humedad y el fuerte viento.La comparación con el incendio de Luna es inevitable para los llevan décadas allí. Aquel fuego arrasó cerca de 14.000 hectáreas "en apenas un día", según Abadía. "Este ya dicen que va por 12.000, pero en dos días", explica el agricultor. Aunque avanza más lentamente, considera que está siendo "más virulento" porque destruye de forma continua toda la vegetación que encuentra a su paso, ya que "hace once años afectó más a las copas de los árboles". "Los incendios se paran primero en invierno, y ahora hay que hacerlo con los medios que sea, pero rápidamente", sostiene, en referencia a las labores de limpieza y mantenimiento forestal, y advierte de que aunque el monte se regenere, "dentro de doce o quince años, habrá vegetación que podrá volver a quemar... podrá haber otros incendios".Mientras, Carmen Aragüés también recuerda el incendio de 2015. Según explica, "ha llevado la misma trayectoria, ha venido por el mismo sitio. El primer día había un helicóptero que el pobre hacía lo que podía, pero yo considero que no fue suficiente", afirma. "Aquí en Luesia no tuvimos el fuego cerca del pueblo, no como en Uncastillo, que se ha quemado todo el alrededor", narra.Aun así, mientras espera poder regresar a casa, ha decidido quedarse ayudando en Luesia, "preparando comidas y bocadillos para los agricultores que siguen abriendo cortafuegos" y para los efectivos que trabajan en la extinción. "Cómo están cortadas las dos carreteras de acceso al pueblo, pues nos hemos ido quedando sin suministros, pero de momento nos hemos apañado. Cruz Roja nos ha traído agua y conocidos también nos han acercado provisiones".La evolución del incendio dependerá en buena medida de las condiciones meteorológicas de las próximas horas. Según ha explicado Jaime Barcenilla, bombero desplegado en la región, para TVE, se esperan en loas próximas horas "vientos del norte, que vana permitir que tengamos algunas ventanas de extinción". No obstante, advierte que "volvemos a estar por encima de los 30ºC con humedad relativa por debajo del 30%, lo que hace que las extinciones sean muy laboriosas, y peligrosas incluso".