Dani Rovira (Málaga, 45 años) confesó el pasado 10 de junio durante su participación en el podcast La Ruina que 2025 había sido “un año de mierda”, el “peor” de su vida. “La movida es que tuve dos operaciones quirúrgicas. Me enteré de que me tenía que operar porque tenía un problema en una vena o no sé qué hostias”, contó con su característico humor ante el público madrileño. Este viernes 17 de julio, el actor y comediante andaluz se ha puesto más serio en una publicación de Instagram —donde tiene 2,4 millones de seguidores— para reflexionar sobre todo lo que ha aprendido un año después de pasar por quirófano. “Hoy se cumple un año de esta primera foto. Una vena dañada y dos operaciones quirúrgicas, una costilla de menos y un muelle de más. Y la vida patas arriba”, comienza el texto de Rovira, que acompaña a un selfi frente a un espejo en el que luce una cicatriz entre el cuello y el hombro.“Después llegaron miedos infinitamente mayores, cuando la vida, que es muy puta, me arrebató algo más mío que mis propios huesos. Y cuando no veía asideros, aprendí a agarrarme a una brizna de aire ardiendo”, continúa el protagonista de Ocho apellidos vascos, aludiendo a la muerte de su padre, Andrés, fallecido en octubre de 2025. “Me he roto y recompuesto tantas veces que los miedos se me han hecho pequeñitos. Y me siento un gigante al lado de ellos”, asegura en la publicación, que ya tiene miles de reacciones.El humorista menciona a la familia, los libros o la música como algunos de los factores determinantes que le hicieron recuperar el optimismo. “Los paseos perrunos, los amigos (contados), la comedia, la terapia, el cine, el placer de contemplar, el gazpacho en verano y un pucherito en invierno…”, sigue enumerando. Después, se dirige directamente a sus seguidores: “¿Por qué os cuento esto? Porque quizá me estés leyendo y andes en esa pantalla. Ten paciencia. Respira. Abraza lo que venga. Y acepta, suelta, ríndete… que rendirse, en ocasiones, es más de valientes de lo que piensas. Mira al monstruo a la cara, aguanta su aliento y permite que te rompa. No lo postergues más”, aconseja a quienes, como él, estén pasando por una situación difícil. “Porque a veces, uno necesita estallar en pedacitos para poder construir algo nuevo. Alguien nuevo. Desde cero. Quien tú decidas. Y las cicatrices, no las escondas. Son el mapa de un dolor que enseña. Hónralas. Y respira de nuevo… que es una suerte rondar este planeta”, concluye su profunda reflexión.Según reveló Rovira en La Ruina el mes pasado, tras una primera operación en la que le extirparon un trombo, los médicos le diagnosticaron el síndrome del opérculo torácico, por lo que tuvo que someterse a una segunda intervención quirúrgica y pasar otra vez varios días en la UCI. Este síndrome, según la Clínica Mayo, es un grupo de afecciones que presionan los vasos sanguíneos o nervios de la zona situada entre el cuello y el hombro, y que puede ocasionar dolor en esta área, así como entumecimiento de los dedos. “Tenían que abrirme, quitarme un trozo de la primera costilla, quitarme el trombo y ponerme un muelle”, detalló. También confesó en el podcast, entre risas, que ha guardado el trozo de costilla que le quitaron: “Ahora queremos ponerla así limpita, ponerle un reliquiario y todos los años hacerle una fiestita”.Además de su selfi, la publicación de Rovira también incluye un par de fotos de un mural de una calle de Granada en el que aparece un niño de cuclillas y se lee el siguiente texto: “Haciendo cosas que rompo para arreglarlas y volver a romperlas paso mi tiempo”. Entre los miles de comentarios que ya ha recibido su reflexión, destacan los de conocidos amigos y compañeros de profesión. “Te quiero”, le ha escrito La Mari de Chambao junto al emoticono de un abrazo. “Qué grande eres… gracias por contarlo tan bonito y auténtico. Necesitaba este texto, me ha ayudado mucho… orgullosa de las cicatrices”, ha comentado, por su parte, la actriz Nerea Garmendia. La periodista Carme Chaparro, que en 2025 se retiró temporalmente a causa de una enfermedad que no ha desvelado, también le ha mostrado su apoyo: “Hago mías tus palabras. Estoy todavía en el camino. Distinto pero igual. Así que me agarro a tu historia. Gracias por contarla”.
Dani Rovira comparte su cicatriz y una profunda reflexión en el aniversario de su operación: “Los miedos se me han hecho pequeñitos”
El actor y humorista malagueño se sometió a dos intervenciones quirúrgicas por la aparición de trombos en 2025, año en el que también falleció su padre. “Y cuando no veía asideros, aprendí a agarrarme a una brizna de aire ardiendo”, ha confesado en una publicación de Instagram












