Nuevas informaciones han revelado que el agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés) que mató al colombiano Johan Sebastián Durán Guerrero en la ciudad de Biddeford, Maine, el pasado lunes es un veterano del Ejército que padece graves problemas de salud mental y tiene antecedentes de violencia machista.Según declaraciones realizadas a AP por sus familiares y documentos judiciales a los que tuvo acceso la agencia, el agente David Brouillette era un hombre violento. Las graves acusaciones apuntan a que el autor de los disparos que acabaron con la vida de Durán Guerrero agredió a varias mujeres a lo largo de los años, incluidas ambas de sus exesposas y sus hijas. Otra de las supuestas víctimas compartió con AP un mensaje de voz del invierno pasado en el que él le decía que alguien debería cortarle el cuello.Brouillette, de 37 años, le contó a su exmujer Ashley Brouillette a finales del año pasado que había sido contratado por el ICE, detalla el reporte de AP. Ella afirmó a la agencia que, debido a su largo historial de problemas psiquiátricos, pensó que estaba sufriendo un episodio de salud mental y no le creyó. No se dio cuenta de que había dicho la verdad hasta esta semana, cuando empezaron a circular vídeos del suceso en Biddeford.Ashley declaró a AP que había hablado con Brouillette y que él había reconocido haber matado a Durán Guerrero. Su hija compartida de 18 años también declaró a la agencia que su padre la había llamado el miércoles y le había dicho que había disparado y matado al colombiano, padre de una niña de tres años.La revelación ha vuelto a poner en duda el proceso de reclutamiento de la agencia migratoria. El demócrata de mayor rango en el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, el congresista Bennie Thompson (Misisipi), afirmó que el historial de violencia y problemas de salud mental de Brouillette, así como el fallecimiento ocurrido en Maine, “ponen directamente en entredicho el supuesto proceso de selección y capacitación que el ICE lleva a cabo con sus reclutas”. El pasado violento de Brouillette debía haberle vetado el ingreso al ICE. Su incorporación, que fue reciente, revela los insuficientes controles que la agencia, apremiada por contratar más agentes, está realizando al aumentar la plantilla. Desde que el presidente Donald Trump regresó a la Casa Blanca e impuso su objetivo de lograr la mayor deportación de la historia, el ICE no daba abasto para realizar las detenciones necesarias, por lo que se abrió una campaña de reclutamiento y se rebajaron las horas de entrenamiento de los nuevos agentes. La medida fue muy criticada, sobre todo al difundirse las imágenes de brutalidad con las que los agentes federales realizaban las detenciones en las redadas, rompiendo las ventanillas de los coches, allanando residencias y golpeando con violencia a los migrantes que detenían y a los manifestantes que les desafiaban. El ICE ha afirmado que la mayoría de las nuevas contrataciones corresponden a veteranos de las fuerzas policiales y militares. Sin embargo, ha habido pruebas de que candidatos con historiales cuestionables no fueron sometidos a una verificación exhaustiva antes de su incorporación, o fueron contratados a pesar de sus antecedentes. Algunos de ellos recibieron “cartas de selección provisional” y ofertas para comenzar a trabajar con estatus temporal antes de haber realizado las comprobaciones requeridas.El proceso de verificación incluía la revisión de los antecedentes penales y el historial crediticio de los candidatos. Además, se llevaban a cabo entrevistas con empleadores anteriores y otros contactos, un procedimiento que puede prolongarse durante semanas. Para incentivar a los candidatos, el ICE ofreció bonificaciones por contratación de hasta 50.000 dólares, anunció que no se requerían títulos universitarios y redujo a 18 años la edad mínima para los nuevos reclutas. Los agentes de deportación están obligados a portar un arma de fuego, lo que excluye automáticamente a cualquier persona condenada por violencia doméstica.El secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, al relevar a su antecesora en el cargo, Kristi Noem, adoptó algunas reformas, entre ellas volver al entrenamiento regular que tuvieron los nuevos fichajes. Sin embargo, la muerte en menos de una semana de dos personas por los tiros disparados por los agentes ha puesto en entredicho si realmente algo ha cambiado en la agencia. En Biddeford, la pequeña ciudad costera de Maine donde residía Durán Guerrero, los residentes siguen consternados por su muerte. Brouillette le disparó cuando acababa de salir de su casa y conducía su coche para ir a trabajar. El ICE justificó de inmediato que el agente actuó porque se sintió amenazado, pero los testigos presenciales han aportado otra versión. Según los mismos, el conductor ya había sido baleado cuando su coche dio vueltas en lo que el agente identificó como un ataque contra él. El hecho de que Brouillette no llevara una cámara corporal dificulta la reconstrucción de los hechos, pero la grabación obtenida por la cámara de un negocio cercano cuestiona la versión oficial. El 7 de julio, el mexicano Lorenzo Salgado Araújo murió tras recibir un disparo mortal en su furgoneta a manos de un agente de inmigración que había detenido el vehículo durante un operativo de control en Houston. De nuevo, el DHS justificó que Salgado Araujo había intentado utilizar su vehículo como arma, una versión que también ha sido desmentida por testigos.Ni Durán Guerrero ni Salgado Araújo eran los objetivos del ICE. Familiares, abogados y políticos han exigido una investigación transparente de los hechos en ambos casos.
El agente del ICE que mató al colombiano Durán Guerrero en Maine tiene antecedentes de violencia machista
La revelación de que David Brouillette contaba con un historial de comportamiento violento pone en entredicho el proceso de reclutamiento de la agencia migratoria










