La Comisión Europea trata de diseñar un plan que permita que la UE pueda romper su dependencia de los combustibles fósiles, cuya alta volatilidad se ha reflejado en un coste adicional de 50.000 millones de euros por el conflicto de Oriente Medio. Con este objetivo en mente, Bruselas ha propuesto este viernes que la UE logre un 46% de uso de la energía eléctrica en 2040.Tal ambición duplica la tasa actual del 23% en la que la UE lleva estancada diez años. Sin embargo, se sitúa por debajo de ese 50% de objetivo que barajaban anteriores borradores de la propuesta legislativa. De esta manera, la Comisión Europea trata de impulsar la fortaleza de la economía europea y convertir al bloque comunitario en el primer electro-continente.
La electrificación ayudará a reducir los costes energéticos comunitarios en 260 millones de euros hasta el final de la próxima década, según los datos del Ejecutivo comunitario. Al tiempo, permitirá impulsar las tecnologías limpias, fortalecer las cadenas de suministro y crear empleos que impulsen el liderazgo industrial.
Para acompañar a esta estrategia, la Comisión Europea ha presentado una propuesta de directiva en la que propone a las capitales que los impuestos especiales sobre la electricidad no superen los del gas. La divergencia la ponía sobre la mesa el comisario de Energía, Dan Jorgensen, que evidenciaba como en algunos Estados miembro la electricidad tiene una tasa impositiva un 4% superior al gas.










