Vivir una final para los argentinos no es una novedad; lo vivieron en el Mundial pasado que se hizo en Qatar y lo van a volver a sentir ahora en 2026, con una ambición más grande de conseguir el título por segunda ocasión.Los sentimientos ante esta realidad son, con justificación, de algarabía e ilusión por sostener nuevamente la Copa; por eso, la comunidad argentina en Guayaquil ya ha empezado los planes para ver a la selección de Scaloni en cancha.Hay tradiciones y ansiedad; entre ambas se encuentra Gabriel Caballero, quien no piensa cambiar nada de lo que ha hecho durante el Mundial. El argentino, nacido en Buenos Aires, volverá a ocupar el mismo asiento en el Centro Ecuatoriano Argentino, en Miraflores, para seguir la final frente a España.PublicidadLa decisión nació durante el partido con Cabo Verde, cuando se levantó unos segundos y, justo en ese momento, la Albiceleste recibió un gol. Desde entonces permanece sentado hasta el pitazo final.“No tengo una cábala de siempre, pero desde ese día no veo un partido parado. Me siento y ahí me quedo”, contó entre risas.Ahora, ya preparan los planes para el domingo; Gabriel confirmó que volverá a reunirse con familiares y compatriotas en el mismo sitio donde ha seguido cada partido del Mundial.PublicidadPublicidad“Nos encontramos acá, compartimos algo para comer, una cerveza y vemos el partido juntos. Uno termina conociendo a la gente que viene siempre y eso hace que se viva distinto”, comentó.Desde horas antes del partido, el establecimiento recibirá a familias y grupos de amigos que seguirán la transmisión en pantalla gigante.El encuentro estará acompañado de choripanes, empanadas, asado, vino, cerveza y fernet, mientras las banderas argentinas volverán a ocupar el salón.Quienes asistan prevén cantar durante la previa, vestir camisetas de la Albiceleste y mantener las cábalas que, aseguran, los han acompañado desde el inicio del Mundial.Tradiciones que se mantienen desde 1981Nerio David, nacido en Córdoba y radicado en Ecuador desde 1981, esposo de la conocida presentadora de televisión Ana Buljubasich, tampoco piensa modificar su costumbre.Su familia, parte de ella residente en Buenos Aires y otra en Córdoba, volverá a reunirse durante la final.Publicidad“Siempre vengo con mi camiseta y con la idea de que Argentina va a ganar. Nunca fui de hacer cábalas. Si ganamos, perfecto; si no, igual seguiré apoyando, metemos tres goles”, afirmó.Pepino Asador, creador de contenido, oriundo de Mar del Plata y residente en Ecuador desde hace diez años, asegura que el simple hecho de volver a disputar una final ya representa un motivo suficiente para reunirse.“Voy con mi familia. Vamos a hacer choripanes, tomar un vino y disfrutar el partido. Ya haber llegado hasta aquí era algo importante”, expresó.La expectativa ante una final exigente contra EspañaMarcel Kronfle, de 73 años, nació en Guayaquil, pero gran parte de su familia vive en Buenos Aires. El domingo volverá al Centro Ecuatoriano Argentino con la bandera que acostumbra llevar en cada partido.“Siempre llevo la bandera, cantamos y gritamos los goles. Espero que levantemos la cuarta Copa”, dijo.Para él, enfrentar a España representa uno de los partidos más exigentes del campeonato, aunque sostiene que la clasificación frente a Inglaterra fortaleció la confianza del grupo.“Sabemos que será difícil, pero tengo fe en Argentina. Ya le ganamos a Inglaterra y ahora espero volver a celebrar otro título”, comentó.La final también reunirá a ecuatorianos que, desde hace años, muestran lealtad con la actual campeona. Cristian Murillo, guayaquileño de 46 años, asegura que no ha faltado a un solo partido de Argentina en ese sitio desde la Copa del Mundo de 2022. “Voy a venir una hora antes porque esto va a estar lleno”, Murillo explicó que acostumbra vestir una camiseta distinta en cada partido. Para ellos la final ya comenzó y significa lo mismo para quienes dejaron Argentina hace años y para quienes encontraron en esa selección un motivo para reunirse en Guayaquil. (I)
Argentinos en Guayaquil preparan los choripanes y el vino para la final del Mundial contra España
Familias y amigos ya organizan reuniones, cábalas y comidas para acompañar la final.













