Resume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Colombia enfrenta un desafío silencioso en su política de vivienda. Mientras los gobiernos nacional y municipales hacen importantes esfuerzos para promover proyectos de vivienda de interés social (VIS) y de interés prioritario (VIP), miles de familias que cumplen los requisitos para ser beneficiarias no logran acceder a una vivienda porque no califican para un crédito hipotecario.El problema no siempre está en la falta de subsidios, de proyectos o de recursos públicos. En muchos casos, el verdadero obstáculo es la escasa educación financiera, la baja bancarización y la ausencia de un historial crediticio que permita a las entidades financieras aprobar un préstamo.Esta situación genera un efecto en cadena: las familias ven frustrado el sueño de tener vivienda propia, las constructoras enfrentan desistimientos y retrasos en los cierres financieros, los bancos rechazan solicitudes por razones de riesgo y los municipios no alcanzan el impacto esperado de sus programas de vivienda.Por eso, la política pública debe dar un paso adicional. Así como existen programas de prevención en salud o de formación para el empleo, los municipios deberían implementar una Ruta de Preparación para el Acceso a la Vivienda, orientada a formar financieramente a las familias antes de que inicien el proceso de compra.Esta estrategia podría incluir educación financiera, programas de ahorro, bancarización, acompañamiento para fortalecer el historial crediticio y procesos de precalificación periódica con las entidades financieras. No se trata de reemplazar la función de los bancos, sino de preparar mejor a quienes aspiran a convertirse en propietarios.Una familia financieramente preparada tiene mayores posibilidades de acceder al crédito, cumplir sus obligaciones y conservar su patrimonio en el tiempo. Simultáneamente, los recursos públicos destinados a subsidios se utilizan con mayor eficiencia y los proyectos de vivienda alcanzan mejores niveles de ejecución.El éxito de una política pública de vivienda no debería medirse únicamente por el número de viviendas construidas o de subsidios asignados. También debería evaluarse por la cantidad de familias que llegan hasta la escrituración y reciben las llaves de su hogar.Preparar financieramente a una familia puede ser tan importante como construir una vivienda. Si queremos reducir el déficit habitacional de manera sostenible, es momento de entender que el acceso a la vivienda comienza, mucho antes de poner el primer ladrillo, con ciudadanos preparados para asumir la responsabilidad de ser propietarios.Pedro J. VásquezEnvíe sus cartas a lector@elespectador.com Conoce más