17/07/2026 05:00 Actualizado a 18/07/2026 13:15 Aceptadas o pactadas la mayoría de las enmiendas de Vox, con alguna excepción, Pérez Llorca se ha garantizado disponer de unos nuevos Presupuestos de la Generalitat Valenciana para 2026. Las nuevas cuentas, que se votarán y aprobarán la próxima semana de no haber sorpresas, sirven al president valenciano para confirmar su capacidad de establecer acuerdos sólidos con sus socios de la derecha extrema, asegurar la estabilidad del Consell y reivindican su perfil frente a aquellos que, también desde Génova, dudan de su capacidad para ser el candidato del PP a la Generalitat en las próximas elecciones autonómicas. Eso sí, el apoyo de Vox ha tenido un alto precio: es la primera vez que en unos presupuestos autonómicos queda recogida por escrito la obligación de establecer la “prioridad nacional” en ayudas, entre otras, a la vivienda o a los servicios sociales, tamizada por el PP con la idea del “arraigo” prolongado. Junto a las cuentas, Llorca se ha garantizado también el respaldo de Vox a la Ley de Medidas Fiscales, de Gestión Administrativa y Financiera y de Organización de la Generalitat, la conocida como Ley de Acompañamiento a los Presupuestos de 2026. El PP y Vox rechazaron además todas las enmiendas del PSPV y Compromís.El president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca Kai Forsterling / EFEVisto el debate durante tres días de las enmiendas a la Ley de Presupuestos, se confirma que la sintonía ha sido plena entre el PP y Vox, con la excepción de la exigencia de la derecha extrema de recortar, y ahogar, a la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) y de reducir las ayudas a la patronal valenciana. En ambos casos, la formación de Pérez Llorca se ha opuesto, aunque habrá que esperar a la votación definitiva de la próxima semana para verificar que tampoco en estos asuntos se produzca algún movimiento de última hora. En todo lo demás, la complicidad ha sido total, incluso en medidas tan polémicas como reducir las ayudas a Cruz Roja Valenciana para financiar estudios que relacionen inmigración y delincuencia, incorporar el concepto de “prioridad nacional” en el acceso a determinadas prestaciones a los más necesitados o pactar recortes dirigidos a UGT y CCOO para redirigir esos recursos hacia programas de empleo en municipios afectados por la despoblación.La imagen proyectada durante la tramitación parlamentaria ha sido especialmente reveladora. PP y Vox apenas han escenificado discrepancias, sino todo lo contrario, con abundancia de elogios mutuos. Las matizaciones de los populares se han limitado a cuestiones semánticas o a algunos aspectos vinculados a las políticas de juventud, pero el mensaje político ha sido inequívoco: existe una mayoría estable capaz de sacar adelante las principales iniciativas legislativas del Consell. No es casual que el presidente de la comisión de Presupuestos, el socialista Toni Gaspar, resumiera lo sucedido con una expresión tan gráfica como “sincronía total”. Porque eso es exactamente lo que se ha visualizado durante estos días.La incorporación de la denominada “prioridad nacional” constituye, además, un precedente político de enorme alcance. Ya no se trata únicamente de una reivindicación discursiva de Vox, sino de un criterio que aparece expresamente recogido en el papel de las cuentas públicas para orientar el acceso a determinadas políticas de vivienda y servicios sociales. El PP valenciano ha aceptado convertir en norma presupuestaria una de las principales banderas ideológicas de su socio, dando un paso que hasta hace apenas unos meses parecía difícil de imaginar.Para Pérez Llorca, sin embargo, el balance político de haberse asociado con Vox resulta claramente favorable. El president necesitaba demostrar que era capaz de gobernar, negociar y ofrecer estabilidad después de meses de incertidumbre. Lo ha conseguido. Frente a quienes cuestionaban desde Madrid su liderazgo o alimentaban la idea de que el PP valenciano podría afrontar un relevo antes de las elecciones, Llorca presenta ahora un activo que en política pesa mucho: unos presupuestos aprobados, una mayoría parlamentaria cohesionada y un acuerdo que garantiza la continuidad de la legislatura. ¿No es eso lo que también se persigue en el resto de autonomías donde el PP necesita a Vox, y lo que Alberto Núñez Feijóo ha llegado a verbalizar si algún día necesita a la derecha extrema para gobernar?Por eso la trascendencia de este pacto va mucho más allá de la Comunitat Valenciana. Lo que está ocurriendo estos días puede convertirse en un laboratorio político para el resto de España. Si el entendimiento entre PP y Vox funciona en Valencia, resulta razonable pensar que Génova utilizará esta experiencia para facilitar acuerdos similares en otras comunidades autónomas donde ambas formaciones necesiten entenderse. Incluso cabe interpretar que la fórmula valenciana anticipa el tipo de relación que podría producirse en el futuro si ambas fuerzas sumaran una mayoría suficiente para gobernar España. Valencia deja así de ser una excepción para volver a convertirse en un posible modelo a seguir. Y esa, probablemente, es la principal victoria política que Pérez Llorca podrá exhibir cuando estos presupuestos reciban la aprobación definitiva. Eso sí, con el coste de haber cedido al marco político que Vox deseaba. Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991
Llorca ya tiene presupuestos, por Salvador Enguix
Aceptadas o pactadas la mayoría de las enmiendas de Vox, con alguna excepción, Pérez Llorca se ha garantizado disponer de unos nuevos Presupuestos de la Generalitat Valenciana para 2026. Las nuevas cuentas, que se votarán y aprobarán la próxima semana de no haber sorpresas,...







