Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.Enrique Planas, autor de esta crónica, comparte la velada con su hija Montserrat en las tribunas del Estadio de San Marcos, el 8 de julio. (Foto: Andrea Rosadio) No hay quien acompañe a Montserrat y Andrea, su mejor amiga, al concierto. Sus padres solo le darán permiso si van acompañadas de un adulto. Mi hija pone ojos de personaje de manga japonés para invitarme a entrar al mundo del pop coreano. “¿Papá, podrás acompañarnos al concierto de Enhypen?”, me pregunta. No la escuché bien. Pensé en cumbias de los hermanos Yaipén, pero pronto me sacó de mi error: se trata de la banda de K-Pop que, desde su formación en 2020, convoca la obsesión de adolescentes, jóvenes y madres incluso. Pensé que algo sabía del K-pop al preguntar si tenían algo que ver con BTS, pero me dice que esa es una banda que suena desde el 2013, y desdeña mis conocimientos por obsoletos. Me explicó que la banda se formó a través del programa de supervivencia I-Land, originalmente con siete integrantes, lanzando su primer EP, “Border: Day One”. Recién en marzo de este año se anunció la salida de Heeseung, uno de sus miembros, por lo que a Lima llegaría el grupo reajustado en sexteto: Jungwon, Jay, Jake, Sunghoon, Sunoo y Ni-ki. Aunque algo aprensivo, respondí que sí. ¿Cómo iba a saber yo a dónde nos llevaría esto? Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.
Confesiones de un papá K-Pop: lo que viví acompañando a mi hija a ver a Enhypen en Lima
Sorprendido por la música, los gritos y las lágrimas de las fans del grupo surcoreano Enhypen, un padre desconcertado sale del Estadio de San Marcos convencido de que ahí, entre láseres y sangre digital, se escribe el futuro.






