El reciente fallecimiento de una madre junto con sus dos hijos en la presa de Roncal (Navarra) es el último episodio de ahogamientos que se ha vivido en España. El suceso de este mismo miércoles supone las tres primeras muertes por ahogamiento en el mes de julio en esa comunidad del norte de España y amplía la trágica cifra mensual a 37 fallecidos a nivel nacional que, sumada a los 217 que había en el recuento cerrado a 30 de junio, elevan a 254 personas ahogadas en España desde el 1 de enero hasta el día 15. El mes de junio se cerró con 92 muertes, el mayor número de ahogados en lo que va de año y el mayor de la historia para ese mes. Son 58 fallecidos más que en el mes de abril, que hasta entonces había sido el más catastrófico en lo que va de año a nivel nacional. Estos datos exponen la gravedad de la situación que se vive en nuestro país con estos sucesos que en los últimos años no han parado de crecer. El año pasado se produjeron 472 fallecidos por ahogamiento en España, una cifra que supera en 50 personas al dato recogido en 2023 y en 78 a los de 2022. Al ritmo actual, 2026 también se cerraría con más ahogamientos que 2025. Estos datos son recogidos por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, que elabora el Informe Nacional de Ahogamientos (INA), en el que se encarga de actualizar el número de estos que se producen cada día. Además, aporta otras cuestiones interesantes como la división por comunidades, los entornos en los que se producen, ya sean mar, piscina, ríos o pantanos, u otros datos demográficos como pueden ser la edad y el sexo. María Álvarez, portavoz del INA, achaca el aumento constante de muertes a las temperaturas cada vez más altas que se registran en nuestro país. Explicación que utiliza, por ejemplo, para la subida de las muertes entre junio de 2025 y 2026, donde se ha pasado de 61 a 93 fallecidos: "Las altas temperaturas que ya se estaban dando en mayo provocaron que la gente acudiera más a los espacios de baño, y las consecuencias se reflejan en las cifras", asegura la portavoz. TE PUEDE INTERESAR Como es lógico, las muertes suben de manera considerable todos los años cuando llegan los meses de verano. El máximo exponente de esta circunstancia es el mes de julio, donde se suelen producir más ahogamientos; a excepción de la bajada que se produjo en 2022, con 49 muertos, la cifra de fallecidos oscila siempre entre los 80 y los 90. La playa, el entorno con más riesgo De los 254 decesos que se han registrado ya en los 6 primeros meses y medio de este año, 105 han tenido como escenario las playas. Al ser el entorno donde se corre más riesgo de morir ahogado, las comunidades con más costa son las que lideran el triste ranking. En lo que va de año, Andalucía se coloca como el principal foco mortal con 42 fallecidos; le siguen Canarias, Galicia y Cataluña, todas por encima de las 30. Aunque se producen muchos fallecimientos en ríos, embalses, piscinas, etc., comunidades como La Rioja, Aragón o Castilla-La Mancha no llegan a los cinco ahogamientos en los seis meses y medio que han transcurrido en este 2026. A la playa la siguen los ríos y las piscinas como lugares de riesgo, con 52 y 28 fallecimientos respectivamente. Los motivos que generan el riesgo son muy diferentes en ambos casos. En el de los ríos, las circunstancias meteorológicas adversas pueden ser un riesgo para terminar ahogado, aunque el comportamiento de los bañistas también puede influir: "Aunque factores como el clima o las corrientes son el origen habitual, hay veces en las que la gente se mete en lugares en los que no debería hacerlo", cuenta la portavoz de INA. Por ese mismo motivo, Álvarez añade que es importante atender a la señalización, no solo en los ríos, arroyos o embalses donde no hay vigilancia, sino también en los lugares que cuentan con socorrista, como las playas: "Algunos de los ahogamientos ocurren porque la gente entra a bañarse cuando hay bandera amarilla o incluso roja", lo que supone que está prohibido el baño. TE PUEDE INTERESAR En lo que va de año, en lugares como embalses, presas, pantanos o arroyos, se han producido 10 muertes. Mientras que en el escenario doméstico es donde se produce el menor número de fallecimientos, con solo un caso en lugares como pueden ser la bañera del propio domicilio o un pozo. Curiosamente, los parques acuáticos, sobre los que muchas veces se pone el foco, cuentan con el mismo número de fallecidos que los lugares nombrados anteriormente. A más edad, más riesgo Con respecto a cuestiones demográficas, los habitantes con mayor riesgo aparecen en las franjas que superan los 65 años. En multitud de ocasiones, estos ahogamientos vienen precedidos por incidentes cardiovasculares sufridos cuando las víctimas ya se encuentran dentro del agua, según apuntan desde la RFESS. Hay una brecha importante entre géneros a la hora de morir ahogado. De los 254 fallecidos en 2026, 196 son hombres, 57 mujeres y de uno se desconoce el género. Este patrón se repite a lo largo de los años. Si se toman como referencia los informes de los últimos cuatro, en ninguno el número de mujeres muertas ha llegado a las 100, mientras que en cada uno de los años los hombres han superado la cifra de los 300 muertos. En cuanto a las horas del día más propicias para sufrir un ahogamiento según la estadística, las cifras se multiplican a partir de las 14 horas, superando la treintena de defunciones. Estos márgenes se mantienen estables hasta la franja que va de las 20 horas en adelante, donde decaen por debajo de las 15. En cuanto a las causas, aunque en la mayoría de ocasiones la gente tiende a achacarlo a cortes de digestión, María Álvarez lo desmiente: "Está más relacionado con no tomar medidas ante un cambio muy brusco de temperatura que con ninguna ingesta de comida". TE PUEDE INTERESAR En el informe se recoge también si los fallecidos son o no españoles. Al margen de los 139 españoles, en el resto no se aclara la nacionalidad. El grueso de los ahogados se reparte entre 31 europeos y 35 de los que se desconoce el origen. La RFESS tampoco cuenta con un registro en el que se especifique si estas personas eran residentes en la zona de su fallecimiento o si se trataba de turistas. Desde la Federación de Socorristas aseguran que el informe es consultado y tiene un impacto positivo. "La gente es consciente de que es un problema y de que hay que tomar precauciones", comenta su portavoz. A pesar de la valoración positiva que hacen, la cifra aumenta año tras año, pero eso es algo que "no está en nuestras manos".