Última horaEn el parque principal de su natal Cucaita, se vivió el sentido homenaje a Rafael Antonio Niño Munévar. Foto: Suministrada a EL TIEMPOPERIODISTA16.07.2026 20:55 Actualizado: 16.07.2026 23:28
El 10 de mayo de 1970 el ciclismo colombiano descubrió a una leyenda. Ese día se disputó la última etapa de la Vuelta a Colombia entre La Dorada y Bogotá, de 173 kilómetros. La clasificación general pendía de un hilo. Gustavo Rincón era el líder y Rafael Antonio Niño Munévar ocupaba el segundo lugar, a un minuto y dos segundos.Los dos peleaban por el título y Niño Munévar, quien falleció la semana pasada a los 76 años en Tunja, tenía entre ceja y ceja atacar para obtener su primer título. Y así lo hizo.Así recuerda el ciclismo colombiano a Rafael Antonio Niño El boyacense se inspiró y lanzó un feroz ataque en el ascenso hacia la cima del alto de La Tribuna en busca del escapado Miguel Samacá, que era el puntero con más de ocho minutos de ventaja.Rafael Antonio Niño. Foto:Suministrada a EL TIEMPONiño Munévar pedaleó con el alma. Parecía que llevaba un turbo en su bicicleta. Logró conectar con Samacá y ambos se fueron en busca del triunfo. Entre los dos aumentaron aún más la diferencia sobre sus perseguidores y llegaron a definir la victoria de etapa, que quedó en las piernas de Samacá, mientras Niño se enfundaba la camiseta de campeón de la Vuelta a Colombia, el primero de los seis títulos que conquistó y el que le abrió el camino para convertirse en el máximo ganador de la historia del giro nacional, con coronas en 1970, 1973, 1975, 1977, 1978 y 1980.Hoy el ciclismo del país llora su partida. Venía afrontando problemas de salud desde hacía un tiempo y debía ser intervenido por una afección pulmonar de la que no pudo recuperarse. Rafael Antonio Niño se fue, pero dejó un récord que nadie ha podido derribar. Lo que hizo es propio de los campeones, de esos corredores que nacen una sola vez en la vida.En el parque principal de su natal Cucaita se vivió el sentido homenaje. Foto:Suministrada a EL TIEMPOUn comienzo difícilRafael Antonio Niño nació el 9 de diciembre de 1949 en Cucaita, Boyacá, municipio en el que comenzó a labrar su futuro como persona, deportista y profesional. Su estadía allí fue corta. A los 7 años, sin haber terminado la primaria, se fue de la casa, tomó un bus para Bogotá y llegó donde vivía su hermana Doris. Abandonó a sus padres, Marcos y María de Jesús.Su idea era trabajar, terminar sus estudios y comprarse una bicicleta, pues en Cucaita debía pagarle 20 centavos a José del Carmen Larrota para que le alquilara la máquina y poder desplazarse de su casa a la escuela, consigna el libro Los Reyes de la Vuelta a Colombia.En Bogotá se empleó en el taller Taelectro, donde trabajó como embobinador y ganaba $350 al mes. En 1965 compró una bicicleta marca Philips, que le costó $450, pero quería ganar un poco más porque los gastos eran innumerables.Por esa época, en la calle 37 con carrera 12 de Bogotá funcionaba la droguería Electra. El dueño ayudó al joven Rafael y lo contrató como domiciliario. Fue sobre la bicicleta donde comenzó a labrar su camino. Conoció a varias personas que salían a entrenar temprano y decidió sacrificarse.Rafael Antonio Niño Foto:Archivo EL TIEMPOSu día comenzaba a las cuatro de la mañana, cuando salía a entrenar. Regresaba y luego seguía pedaleando para entregar medicamentos a domicilio. Así, su mente, su cuerpo y sus piernas comenzaron a convertirse en el motor del gran campeón que llegó a ser.Corrió la Doble a Suba, su primera competencia, y terminó en la casilla 12. En 1968 ganó la Doble a Chusacá, una contrarreloj individual organizada por el Club Ciclo Ases, lo que le dio alas, aunque quería más.Un año después dejó la bicicleta de turismo, compró una de carreras y, sobre una Benotto, se impuso en la Doble a Albán. Ese triunfo le abrió las puertas para integrar el lote de la Vuelta de la Juventud de 1970.La competencia se definió el último día, en la etapa entre Fusagasugá y Bogotá. Allí Niño logró la victoria que le abrió definitivamente las puertas. Dos meses después conquistó la Vuelta a Colombia, convirtiéndose en el primer pedalista del país en ganar tanto la carrera juvenil como la de mayores, una hazaña que posteriormente solo igualaron Oliverio Rincón y Diego Camargo.Rafael Antonio Niño Foto:Archivo EL TIEMPOPedaleó desde bien abajoFue clave en la Vuelta de la Juventud de 1972 para que su hermano Faustino ganara la clasificación general, aunque posteriormente fue despojado del título por dopaje. Rafael Antonio había pasado en blanco en las Vueltas a Colombia de 1971 y 1972, pero se propuso conquistar la de 1973 y lo consiguió de la mano de la Lotería de Cundinamarca.La victoria no solo le dio su segundo título en la Vuelta, sino que también le permitió firmar su contrato para correr en Europa. Llegó al Jolly Ceramica. Ya había competido en el Viejo Continente durante el Tour de l'Avenir, del que se retiró por problemas de rodilla.Corrió el Giro de Italia de 1974. Trabajó para su líder, Giovanni Battaglin, pero terminó muy lejos en la clasificación general: fue 41. El contacto para llegar a Italia lo hizo el entrenador Claudio Costa, quien le habló maravillas de Niño al propietario del equipo, Ferruccio Franceschini.Niño Munévar no soportó mucho tiempo la experiencia europea. Solo permaneció una temporada y regresó a Colombia. Se aburrió. No le gustó correr para los demás.“No le fue bien porque tenía otras expectativas. Siempre corrían para él y no le gustó trabajar para otros. Sentía que tenía capacidades para ser líder, pero en Europa era difícil”, le dijo a EL TIEMPO Martín Cochise Rodríguez.Rafael Antonio Niño Foto:Redes socialesSu regreso a Colombia marcó un antes y un después para el ciclismo nacional. “Dejó un enorme legado. Fue un genio de la bicicleta, un superdotado. Fue un ciclista imbatible tras ganar seis Vueltas a Colombia y cinco veces el Clásico RCN. Cuando volvió de Europa cambió la forma de correr en el país. Tuvo una fábrica de bicicletas y, para mí, marcó un antes y un después en el ciclismo colombiano”, precisó el periodista Héctor Urrego.Volvió a Colombia y siguió ganando. Impuso su récord en la Vuelta, pero el paso del tiempo puso fin a su carrera deportiva. Fue técnico de equipos de Boyacá y en 1987 estuvo al frente del Café de Colombia, conjunto con el que conquistó la Vuelta a España con Luis Herrera, su mayor logro desde el carro de dirección.“Si ellos aprovechaban para rompernos las piernas en el llano, pues nosotros hicimos lo mismo en la montaña”, recordó Niño tras obtener aquel triunfo.También tuvo su propia marca de bicicletas y abrió un almacén en el sector de El Lago, en Bogotá.Rafael Antonio Niño Foto:Redes socialesDirigió conjuntos de la región y el EBSA, equipo que siempre armaba para las carreras locales. Niño Munévar se casó dos veces. Su primera esposa fue Gloria Vargas, con quien vivió durante su etapa en Italia. Posteriormente estuvo al lado de Nubia Herrera. Sus hijos son Rafael, Gloria Angélica, Luisa, Camilo, Ana María y Sebastián.Su carácterRafael Antonio Niño no era una mala persona. Tenía un carácter fuerte, era muy introvertido, pero también protagonizó algunos problemas dentro y fuera del pelotón.“Era un monstruo sobre la bicicleta. Tenía una personalidad recia. No era muy charlatán y algunos confundían eso, pero era una buena persona, un buen amigo”, contó Oliverio Cárdenas.José Patrocinio Jiménez fue uno de sus grandes rivales. No pudo vencerlo en la Vuelta a Colombia, pues terminó segundo en las ediciones de 1975 y 1977 y tercero en 1980.“Es mi padrino de matrimonio. Una buena persona. Mucho de lo que fui se lo debo a él. Rafael fue una especie de mentor y un excelente amigo. Tenía su carácter, pero hasta por eso se ganó el respeto del pelotón”, contó Patrocinio.Rafael Antonio Niño Foto:Archivo EL TIEMPOCristóbal Pérez fue otro de sus grandes rivales deportivos. Campeón de la Vuelta a Colombia de 1982, también considera que Niño fue una insignia del deporte colombiano.“Lo extrañaremos por su forma de correr. Era un escalador brutal y se defendía en los otros terrenos. Niño solo hubo uno y nadie podrá igualarlo”, precisó Pérez.“Fue un hombre introvertido, de recia personalidad, serio, objetivo y realista frente a los resultados. Fue un personaje. Siempre dispuesto al diálogo y sentiremos el vacío de no contar con él en las carreras”, sentenció Urrego.En el parque principal de su natal Cucaita se vivió el sentido homenaje. Foto:Suministrada a EL TIEMPOHoy, Rafael no está. Se le extrañará conduciendo el carro del equipo al que orientaba, desde donde impartía órdenes y guiaba a las jóvenes promesas del ciclismo colombiano.Adiós, ‘Niño de Cucaita’, gracias por tanto.Lisandro RengifoRedactor de EL TIEMPOlisren@eltiempo.com@lisandroabel Sigue toda la información de Deportes en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










