Se cumple el primer aniversario del fallecimiento en Villalba de José Acosta Cubero, que fue presidente de la FSM y diputado por Madrid desde 1979 hasta 2008, y militante de la UGT. Hace un año sufrimos el impacto de su muerte tras una penosa enfermedad y apenas tuvimos capacidad de reaccionar para rendirle el homenaje sincero que merecía. Unos meses después, un grupo de compañeros nos juntamos en el clásico Hotel Suecia, lugar donde muchas veces se había reunido con muchos de nosotros, sus compañeros y compañeras de partido para ofrecer un tributo a su memoria. Pero ahora, al cumplirse este triste primer aniversario, nos gustaría compartir con toda la sociedad a través de este diario un recuerdo que nos parece tan obligado como necesario.
Y es que Pepe Acosta representa no solo un tiempo sino también una forma de hacer política: constructiva, basada en el diálogo, pactista, en el mejor sentido del término, y sobre todo inspirada en el afán transformador de los viejos ideales del PSOE que se encarnaban en el proyecto socialista que él contribuyó decisivamente a construir. Y esto no es una exageración ni un simple gesto afectivo: él fue de la comisión ejecutiva de la Agrupación Socialista Madrileña, en 1975, antes de morir Franco, cuando pocos querían significarse en años más duros de represión, y también perteneció a la llamada interbancaria, coordinadora democrática antifranquista en el sector profesional en el que trabajaba. Pepe era al mismo tiempo que un militante clandestino un melómano empedernido – tenía un discreto abono en el teatro real – y un infatigable aficionado a la lectura que le facilitó la extraordinaria cultura que poseyó hasta el fin de sus días.






