OpiniónLa armazón certera de partículas antagónicas y el riesgo de Trompetero logran que la película sea un extraño y conmovedor divertimento.16.07.2026 22:01 Actualizado: 16.07.2026 22:01 Es una historia que algunos considerarán inverosímil, que ronda el melodrama, la tragedia, el ridículo, la ternura, ¿dónde ubicar esta anomalía cinematográfica? Lactar, la más reciente película del director colombiano Harold Trompetero, tiene esos componentes y sale avante. ¿Cómo? Por el ritmo frenético de la historia, el manejo del tiempo y su síntesis dramática, mostrar la decadencia de una burguesía en tan pocos pincelazos, en utilizar con acierto algunos clichés nacionales, pero sobre todo el riesgo por una narrativa que no teme al fracaso, que apuesta por variados códigos establecidos maliciosamente por su director.El caudal emocional se enfoca en tres personajes, donde predomina la contradicción social, pero también el desgarramiento interno de cada uno: en pocas palabras y en hechos sorpresivos. Una burguesía infeliz representada por el patriarca de la familia, Diego Trujillo (Mauricio), un hombre agotado, dueño de todo y de nada. Su esposa, la siempre bella y otoñal María Helena Döering (Victoria), su cuello arrugado de princesa inagotable, poblada de misterios y silencios, quien monologa interiormente qué hacer con su vida, pues a sus sesenta y dos años es una víctima de la sumisión conyugal donde se amontonan el tedio, el vacío sin retorno, cierta locura, que al final es su tabla de salvación; romper la rutina, quitarse la máscara de las apariencias y saltar con lucidez al abismo; Camilo Carabalí, interpretado por Julián Díaz, el chofer, un afro que no ha superado la muerte de su esposa, triste y enfermo, que toma pastillas para la depresión o una insuficiencia cardiaca. El cuadro está bosquejado. Mauricio trata de llevar a su familia a un viaje a Alaska, pero nadie le para bolas, entonces se va con la moza. Victoria le pide a Carabalí que la lleve a comer helado a un parque, a jugar tejo y terminan acostándose. La historia de hadas va in crescendo, Victoria queda embarazada y decide parir la criatura. Mauricio la echa de la mansión y colorín colorado, el cuento apenas comienza...Recuerda en algo a los interiores de Bergman, pero aquí los personajes se desplazan, en el exterior encuentran su libertad o su condena. El final de la película es intrascendente, de culebrón latinoamericano, pero la armazón certera de partículas antagónicas y el riesgo de Trompetero logran que la película sea un extraño y conmovedor divertimento. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
‘Lactar’, la película
La armazón certera de partículas antagónicas y el riesgo de Trompetero logran que la película sea un extraño y conmovedor divertimento.








