Horas antes del partido entre Argentina e Inglaterra por la semifinal del Mundial 2026, que la Scaloneta ganó con autoridad por 2 a 1, se viralizaron en las redes sociales opiniones de los uruguayos que hinchaban por los británicos. Con el resultado puesto, el influyente semanario político-económico "Búsqueda", publicó un duro editorial contra los uruguayos que no alentaron a Argentina.En la página 2 de la edición de este jueves, Andrés Danza, director del semanario y autor de varios libros como "Una oveja negra al poder", las intimidades de la vida del ex presidente José "Pepe" Mujica, lanza una feroz crítica a los uruguayos que preferían una victoria inglesa en el Mundial.Con una metáfora sobre la frase del ex presidente uruguayo Jorge Batlle, quién en 2002 afirmó "Los argentinos son una manga de ladrones, del primero al último", el editor general tituló su columna: "Una manga de envidiosos, del primero al último".El periodista repasa un poco de la historia de Uruguay, el vínculo con Argentina y hurga en el sentimiento anti-argentino del otro lado del Río de La Plata."Con los argentinos hay una rivalidad especial, mucho más grande que con los brasileños. Se puede aducir que eso es responsabilidad de los argentinos, y especialmente de los porteños, que por su forma de ser un tanto avasallante y soberbia no son queridos en casi ninguna parte del mundo. Pero el tema con Uruguay va mucho más allá y tiene más que ver con nosotros, los uruguayos, y con esa deformación que tenemos de siempre estar mirando para afuera en lugar de hacerlo para adentro", señala Danza.Después del palito para los porteños, el director de Búsqueda arremetió contra los propios uruguayos. Describió la actitud de los uruguayos después de que la selección de Uruguay, dirigida por Marcelo Bielsa, quedó eliminada en la primera ronda del Mundial. Cosechó dos puntos en tres partidos, quedó tercera pero no llegó a clasificar entre los ocho mejores terceros de los 12 que ocuparon ese lugar."Somos un pueblo envidioso y desconfiado. Tenemos esas dos características en el ADN y quedan mucho más de manifiesto ante situaciones extremas y en especial en tiempos de competencias que despiertan la atención mundial. Como no nos va bien a nosotros no queremos que le vaya bien a ninguno de los que tenemos cerca. Es como un consuelo que nos damos, como una forma de sentirnos un poco más aliviados", publica con dureza.A su vez, menciona las cuatro estrellas que se adjudica Uruguay y traza una comparación: "Lo que no mencionamos es que dos de esos campeonatos ni siquiera fueron Mundiales, sino Juegos Olímpicos y que los otros dos ocurrieron antes de que existiera la actual Copa del Mundo, esa que tiene un globo terráqueo de oro en su cima y que nunca ganamos".También hay elogios a la Scaloneta, una mención a la frase de Jorge Batlle y habla de los últimos 20 años de la economía argentina como una "montaña rusa".Y cierra con otra autocrítica: "Seguimos ocupados siguiendo al detalle sus vaivenes, de espalda a lo que nos pasa fronteras adentro. Mientras, les deseamos el mal en lugar de intentar saber por qué les va tan bien. Los envidiamos en lugar de aprender de ellos. Tratamos de destruirlos en lugar de construir con el ejemplo. Y así no se puede. Por más cerca que estemos, somos nosotros los que nos ubicamos cada vez más lejos".La columna entera de "Búsqueda": "Una manga de envidiosos, del primero al último""Argentinos orientales" fue como se definieron el 25 de agosto de 1825 los libertadores al firmar la Declaratoria de la Independencia del Imperio de Brasil en la Piedra Alta, Florida. Argentinos orientales se sentían aquellos 33 orientales —aunque eran bastante más que 33— que cruzaron el río para independizar a lo que consideraban su patria, ocupada por los portugueses. Lo que querían era formar otra provincia más para incorporar al proyecto de Provincias Unidas, que luego terminó siendo la República Argentina. La voluntad era esa. Por más que la historia posterior fue de separación entre ambos pueblos y que mucho tiempo después alguien sumó una coma en medio de las palabras originales (argentinos, orientales) como forma de maquillar la historia. La gran ironía es que, pasados dos siglos, casi nadie tiene en cuenta ese embrión conjunto, al menos de este lado del Río de la Plata. Porque si hay algo que claramente la mayoría de los uruguayos no quiere ser es Argentina, y esa rivalidad se aviva aún más en tiempos de exceso de fanatismo futbolístico. Que conste que no son todos. Hay unos cuantos que sí se siguen sintiendo muy cerca de sus vecinos argentinos y se alegran por sus victorias. Pero no dejan de ser una minoría. Después del triunfo de ayer miércoles, Argentina está otra vez en la final de un Mundial de fútbol, el evento deportivo más popular de toda la histor i a. Podría ser una alegría para muchos orientales, pero no lo es. Al revés, lo sufren; están deseando que se desmoronen de una buena vez. Raro y contradictorio, pero cierto.La gran pregunta es por qué, de dónde viene esa especie de resistencia a los triunfos argentinos que se parece bastante al odio y a la envidia. Qué fue lo que pasó, si es que pasó algo. Porque, además, no es recíproco. Por más que unos cuantos argentinos no quieren a los uruguayos, la mayoría sí los valora positivamente, los siente muy cerca y así lo demuestra la historia y también el presente. Una parte importante de Uruguay se construyó gracias a la presencia de argentinos en su territorio, ese es un hecho evidente. — BÚSQUEDA (@BUSQUEDAonline) July 16, 2026
Feroz editorial de un diario de Uruguay sobre los hinchas celestes que apoyaron a Inglaterra: "Una manga de envidiosos del primero al último"
La publicó el influyente semanario político Búsqueda."Los envidiamos en lugar de aprender de ellos. Tratamos de destruirlos en lugar de construir con el ejemplo", escribió su director.Menciona "las cuatro estrellas" charrúas, critica a los porteños pero más a los uruguayos.











