CONTENIDO publicitarioSon nueve las regiones que hacen del país un destino gastronómico con identidad propia y relatos que lo destacan a nivel internacional.El filete de corvina que se sirve en Tumaco, en el departamento de Nariño, se cocina con las famosas hierbas de azotea. Foto: Juan Uribe16.07.2026 12:11 Actualizado: 16.07.2026 12:11
Viajar por Colombia significa encontrar historias auténticas y conocer a personas que hacen que cada destino tenga su identidad, sin importar si este se encuentra a la orilla del mar, en las selvas o las montañas.También es sinónimo de acercar-se a la cultura de los lugares. Y una de las mejores formas de lograrlo es a través de su gastronomía porque en el país los sabores cuentan relatos y los platos que se preparan con amor son una crónica viva, en la que se combinan recetas heredadas con manifestaciones autóctonas.Así, los fogones se han encargado de ser ese aglutinante alrededor del cual la gente se reúne como país para abrazarse. Por eso resulta apropiado pensar en Colombia como un territorio compuesto por nueve regiones (ver recuadro) que, gracias a su diversidad étnica, histórica y geográfica, contribuyen diariamente a aumentar los atractivos por los que viajeros de todo el mundo vienen a visitarlo.Esta división en regiones ha sido clave para posicionar al país en América Latina como un destino culinario. En este aspecto se ha hecho énfasis porque el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través del Viceministerio de Turismo, ha desarrollado la estrategia ‘Colombia a la Mesa’ para potenciar la gastronomía colombiana como producto turístico.De esta forma, elaborar un mapa preciso de los lugares emblemáticos en cuanto a la gastronomía ha sido una decisión que ha facilitado la narración de historias a través de la comida. Por eso algo tan cotidiano como una arepa es el reflejo de los diferentes territorios que han intervenido en su desarrollo a lo largo de la historia.En el caso de las arepas, una de huevo, por ejemplo, no necesita acompañamiento y se puede comer sola al desayuno mientras que una ocañera rellena se come como plato principal y una paisa se combina muy bien con fríjoles o chicharrón.Las hierbas del PacíficoUna región que sorprende por sus sabores es el Pacífico colombiano, y uno de los sitios esenciales para conectarse con su ancestralidad gastronómica es Tumaco, en el departamento de Nariño. Este municipio, a orillas del mar, sobresale por contar con protagonistas que siempre aparecen en los platos más variados que allí se prueban.Se trata de las hierbas de azotea, especialmente dos que en Tumaco desempeñan un papel clave y que sirven para intentar descifrar los sabores únicos de la comida del lugar: la chillangua (Eryngium foetidum), conocida como cilantro cimarrón, y el chirarán (Ocimum basilicum).Ambas, que crecen en los patios de las casas, están presentes en platos como la picada marinera, que se sirve en hoja de plátano con patacones, piangua, calamar, langostinos y una salsa elaborada con achiote.También en Bahía Solano, en la costa chocoana del Pacífico, las hierbas de azotea son protagonistas en el atún fresco, que sabe mejor aún en fogón de leña y acompañado por arroz con coco.De otro lado, uno de los sabores más característicos en el país es el que ofrecen los fritos, y una buena fuente para satisfacer la curiosidad al respecto es el libro Atlántico sabe rico, cuya coordinación estuvo a cargo del chef Alex Quessep.Según esta publicación, los africanos que llegaron esclavizados a lo que hoy es el departamento del Atlántico trajeron técnicas como la de “fritar en bastante aceite y en unos calderos grandes de clara ascendencia africana”.Una de las anécdotas mencionadas en la obra tiene que ver con el patacón: “Los indígenas no lo conocían y los españoles sólo cultivaban el banano o guineo en las Islas Canarias para consumirlos como fruta (Patiño, 2008) al referirse al famoso patacón, del que se puede decir que, aunque la receta es africana, su forma y su nombre recuerdan a una moneda de oro española llamada “patacón” durante la Colonia”.En el primer capítulo de esta publicación, escrito por Enrique Morales, se afirma que grandes aportes africanos a la comida costeña fueron utensilios como calderos y sartenes de hierro; el pilón hecho con el tronco ahuecado y su mano de moler; y el cucharón con agujeros para revolver y retirar los fritos.En Bahía Solano (Chocó), el atún pasa del Pacífico al plato en apenas unas horas. Foto:Juan UribeLas nueve regiones gastronómicasLas nueve regiones gastronómicas de Colombia están organizadas así: San Andrés, que incluye a las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina; la Costa Caribe, con Sucre, La Guajira, Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba y Magdalena; la Costa Pacífica, conformada por Chocó, Valle Del Cauca, Nariño y Cauca.Luego siguen Antioquia y Viejo Caldas, de la que hacen parte Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío; Santanderes, que abarca a Santander y a Norte de Santander; Tolima Grande, con Tolima y Huila; y el Altiplano Cundiboyacense, compuesta por Boyacá y parcialmente Cundinamarca.Cierran la lista Bogotá y sus áreas de influencia; y la región Orinoquia y Amazonia, donde están Amazonas, Arauca, Caquetá, Casanare, Meta, Guainía, Guaviare, Putumayo, Vaupés y Vichada.La piangua, un molusco del Pacífico colombiano, se prepara en varios municipios costeros. Foto:Juan Uribe Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






