Conversaciones en una escalera de vecinos del Upper West Side de Manhattan. Uno de los residentes hizo este cometario al salir del ascensor. “Cuando he dejado la oficina, en la calle me ha parecido que estábamos en el apocalipsis, el cielo tenía un color raro, tirando a marrón”, dijo.Ya en el vestíbulo, otro inquilino habló con el portero. “He estado a punto de llamar a los bomberos. En el lavabo he tenido la sensación de que olía a fuego, como si algo se quemara”, confesó.No llamó. Pero tenía razón. Tanto la tarde del miércoles -que tarde más rara, primero tormenta tropical y luego ese fundido a la oscuridad, ese viernes santo bíblico- como este jueves dio la impresión de que a la Gran Manzana la cercaban las llamas y el humo. Olor a chamusquina.Salvo que el humo que envolvía a la Gran Manzana se estaba produciendo a cerca de 1.000 kilómetros, en el sur de Canadá o en el norte de Minnesota.“El humo de los incendios forestales puede afectar la calidad del aire de la ciudad de Nueva York. Las personas con mayor riesgo, incluidos los niños, los adultos mayores, las personas embarazadas y quienes padecen enfermedades crónicas, deben limitar el tiempo que pasan al aire libre y permanecer en espacios interiores frescos”.Este es el consejo que se reiteró en los postes de información que el ayuntamiento tiene distribuidos por la metrópoli. Hubo una cierta reminiscencia a la época pandémica. Volvieron a aparecer muchas personas con mascarilla. “Me cuesta respirar”, comentó una mujer de cierta edad paseando con su perro por el parque del río Hudson, donde el panorama se veía turbio e incluso el puente Washington quedaba difuminado en la distancia, fantasmal.Partes de la metrópoli estaban cubiertas de bruma procedentes de incendios forestales lejanos, lo que generó condiciones que podrían provocar tos o dificultades para respirar en algunas personas.La calidad del aire en algunas zonas de la ciudad oscilaba la mañana del jueves entre “insalubre para los grupos sensibles” y “moderada”, según un mapa en tiempo real elaborado por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y otras agencias federales. Se había registrado una mejora con respecto al miércoles, cuando las mediciones variaban entre “insalubre” e “insalubre para los grupos sensibles”.Sin embargo, el alcalde Zohran Mamdani emitió una alerta pública para este jueves en la que se previa que las temperaturas treparan hasta los 34 °C, mientras que se esperaba que la calidad del aire cayera de nuevo en la categoría de insalubre a lo largo de la jornada.Madmani recomendó a los neoyorquinos “permanecer en espacios con aire acondicionado siempre que sea posible, limitar el tiempo que se pasa al aire libre, mantenerse bien hidratados y estar atentos al bienestar de sus vecinos”. Y repitió la consigna que lanzaban los postes de información, con especial atención a las personas con problemas cardíacos o pulmonares, embarazadas y los bebés puesto que afrontaban los mayores riesgos.“La combinación de calor peligroso y aire insalubre representa una grave amenaza para la salud de los neoyorquinos”, advirtió Mamdani.Este fenómeno del humo procedente de incendios en el norte, en especial en Canadá, ya se había producido recientemente en otras ocasiones, conforme esos fuegos son cada vez de dimensiones más grandes, cosa que los científicos atribuyen al cada vez mayor impacto de la emergencia climática.La densa franja de humo de los incendios forestales podía observarse en las imágenes satelitales extendiéndose desde el Medio Oeste de EE.UU. y Canadá, atravesando la región de los Grandes Lagos, el sur de Ontario y Nueva Inglaterra, hasta llegar a Nueva York. Parte del humo incluso se desplazó sobre el océano Atlántico y volvió a ascender hacia la costa más oriental de Canadá.Los meteorólogos alertaron de que el humo mantendría oscurecidos los cielos a pleno día en gran parte de Norteamérica y que los índices de calidad del aire alcanzarían niveles peligrosos en numerosos lugares.
Alerta en Nueva York por “aire insalubre” debido al calor y el humo de los incendios de Canadá
En pleno día, la ciudad de los rascacielos está oscurecida por una bruma de color tirando a marrón y muchas personas han recuperado la mascarilla de la pandemia










