El gobierno de Gran Bretaña solicitó formalmente a la FIFA que inicie una investigación contra los jugadores de la Selección Argentina de fútbol, luego de que estos desplegaran sobre el campo de juego una bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas". El episodio ocurrió en el estadio de Atlanta, Estados Unidos, inmediatamente después de que el conjunto nacional derrotara por 2 a 1 a Inglaterra en un crucial encuentro de la Copa del Mundo, desatando una inmediata reacción diplomática por la introducción de reclamos políticos en el ámbito deportivo. La ofensiva británica fue encabezada por el secretario de Comercio del Reino Unido, Peter Kyle, quien calificó la actitud del plantel argentino como "totalmente inapropiada". A través de esta presentación pública, que cuenta con el respaldo absoluto de la residencia oficial del primer ministro en Downing Street, la administración de Londres busca que la entidad máxima del fútbol aplique sanciones disciplinarias bajo el argumento normativo de mantener la neutralidad política en los estadios. Desde Reino Unido calificaron de "totalmente inapropiada" la exposición de la bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas". Las declaraciones de Peter Kyle y el reclamo ante la FIFA En declaraciones brindadas a la cadena de noticias BBC, Peter Kyle se mostró tajante y le reclamó de manera directa a la federación internacional de fútbol que "lleve a cabo una investigación exhaustiva" sobre lo acontecido en Atlanta. En ese sentido, Kyle recordó las reglas de la entidad organizadora: "De hecho, uno de los principios fundamentales del Mundial es que la política está separada del fútbol". Sin querer profundizar en la sanción concreta que esperan, concluyó que la resolución del conflicto "ahora le corresponde a la FIFA".