NoticiaLa intervención busca recuperar los páramos y reducir el riesgo de incendios forestales.La CAR y Corpoguavio adelantan labores de erradicación del retamo espinoso en predios ubicados entre Guasca y Guatavita para recuperar ecosistemas de páramo. Foto: CARSUBEDITORA DE BOGOTÁ 16.07.2026 07:09 Actualizado: 16.07.2026 07:09

El avance del retamo espinoso se ha convertido en una de las principales amenazas para los ecosistemas altoandinos de Cundinamarca. Su rápida propagación, la capacidad para desplazar la vegetación nativa y el riesgo que representa para la ocurrencia de incendios forestales llevaron a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y a Corpoguavio a reforzar las labores de control de esta especie invasora en una de las zonas más importantes para la conservación del agua y la biodiversidad del departamento.Las acciones se desarrollan en el corredor de Páramo Grande, entre los municipios de Guasca y Guatavita, donde ambas autoridades ambientales adelantan un convenio para mitigar la presencia del retamo espinoso (Ulex europaeus), una planta exótica que invade con facilidad los ecosistemas de alta montaña y altera el equilibrio natural de estos territorios.De acuerdo con la CAR, esta especie produce grandes cantidades de semillas, se expande rápidamente y desplaza la vegetación propia del páramo, afectando los corredores biológicos de la fauna. Además, incrementa la carga de material combustible, lo que favorece la propagación de incendios forestales y dificulta los procesos de restauración ecológica.Las jornadas de intervención se realizaron entre mediados de mayo y comienzos de julio en seis predios priorizados. Dos de ellos están ubicados en las veredas Concepción y Pastor Ospina, en Guasca, mientras que los otros cuatro corresponden a las veredas Amoladero y Juiquín, en Guatavita. Allí fueron erradicadas varias hectáreas cubiertas por esta especie invasora.El material vegetal retirado es triturado. Foto:CAREl procedimiento incluye la remoción controlada del retamo espinoso, el manejo seguro de ramas, raíces y semillas para impedir su dispersión y el transporte del material vegetal bajo protocolos ambientales. Posteriormente, las plantas son sometidas a un proceso de chipeado o trituración y finalmente son eliminadas mediante incineración controlada en un horno certificado.Según la CAR, estas labores han permitido retirar, en promedio, una tonelada semanal de retamo espinoso, lo que contribuye a la recuperación de las áreas intervenidas y disminuye uno de los factores que favorecen la ocurrencia de incendios en los ecosistemas de páramo.“La protección de nuestros páramos y ecosistemas estratégicos requiere acciones técnicas, articuladas y sostenidas en el tiempo. Este convenio con Corpoguavio demuestra que el trabajo conjunto entre autoridades ambientales permite avanzar en el control de especies invasoras y, al mismo tiempo, fortalecer la participación de las comunidades en los procesos de restauración y conservación del territorio”, afirmó Nidia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR.El convenio también contempla un componente de educación ambiental. Durante la ejecución del proyecto se realizaron 15 talleres dirigidos a habitantes de la zona de influencia, en los que cerca de 900 personas recibieron capacitación sobre los impactos del retamo espinoso, las técnicas para su erradicación, el manejo adecuado del material vegetal y la importancia de conservar especies como el oso andino y la flora nativa.Como parte de la estrategia de restauración, ambas corporaciones adelantan la implementación de sistemas silvopastoriles mediante el alistamiento de áreas y la instalación de cerramientos perimetrales para proteger los terrenos intervenidos. En una siguiente fase se desarrollarán jornadas de siembra de especies nativas con la participación de las comunidades, con el propósito de acelerar la recuperación ecológica de estos ecosistemas.La meta es que, para finales de noviembre, se hayan eliminado más de 25.000 kilogramos de retamo espinoso en diferentes zonas estratégicas de Guasca y Guatavita, mejorando las condiciones para la conservación de la biodiversidad y la protección de las áreas que abastecen de agua a la región.CAROL MALAVERSUBEDITORA BOGOTÁEscríbanos a carmal@eltiempo.comLea también: Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.