Por Imane Rachidi |
Noordwijk (Países Bajos) (EFE).- Artemis II demostró que el mundo «tiene hambre» de afrontar grandes desafíos y «llevar a la humanidad más lejos de lo que nunca ha llegado», dice en una entrevista con EFE su comandante, Reid Wiseman, quien resume el impacto de la misión en unas palabras de su hija adolescente: «Papá, ahora entiendo por qué necesitabas hacer esto».
Siete días después del lanzamiento, durante una videollamada con su familia, su hija pequeña le hizo comprender que la misión había superado el éxito científico.
«Creo que dimos al mundo algo en torno a lo que podía unirse, y el mundo respondió. La gente apoyó de verdad esta misión», afirma el astronauta estadounidense durante una visita al Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (ESTEC) de la Agencia Espacial Europea (ESA), en Países Bajos.
Artemis II no solo marcó el regreso de astronautas alrededor de la Luna por primera vez desde el programa Apolo de la década de 1960, también abrió una nueva etapa para la exploración humana.







