La lideresa de Fuerza Popular prometió un gabinete plural y llamó a cerrar las divisiones de un país que llega al cambio de mando con sus instituciones debilitadas
Las banderas naranjas cubrían buena parte de la avenida Javier Prado cuando la pantalla gigante instalada sobre un estrado, frente al frontis del Ministerio de Cultura, comenzó a transmitir en directo la ceremonia desde el Gran Teatro Nacional. Apenas apareció Keiko Fujimori en escena, el coro estalló al unísono: “¡Sí se pudo, sí se pudo!”. Un coro de revancha que resume la peliaguda victoria de la hija de Alberto Fujimori que por menos de un punto porcentual y, tras un cúmulo de derrotas, se convirtió este miércoles, de manera oficial, en la primera peruana en ocupar la presidencia de la República por el voto.
Vestida de blanco, acompañada por sus dos hijas y flanqueada por sus vicepresidentes electos, Luis Galarreta y Miguel Torres, la lideresa de Fuerza Popular recibió las credenciales de manos del presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Roberto Burneo. En primera fila seguía la ceremonia el actual mandatario, José María Balcázar, quien entregará el poder el próximo 28 de julio, durante las celebraciones por la Independencia.














