La irrupción de la inteligencia artificial en montones de sectores es imparable. Pero igual que llegan las ventajas, llegan las trampas. Un tribunal laboral del norte de Brasil afrontó hace unas semanas una denuncia laboral de un empleado que había estado tres años trabajando fraudulentamente. Parecía un caso normal, aburrido, pero dio un giro inesperado. Las abogadas del demandante habían ocultado en su petición una instrucción oculta dirigida al sistema de IA del tribunal, llamado Galileu. El texto era en blanco sobre fondo blanco, invisible para el ojo humano, pero no para la IA. Ahí le pedían a la IA que contestara la demanda de forma superficial y no impugnara los documentos. Sin embargo, la propia IA lo detectó y el juez sancionó a las abogadas, con quienes este periódico ha intentado hablar sin éxito a través de su perfil de LinkedIn.¿Es este intento de engaño un caso aislado y de ciencia ficción o una parte del futuro probable en el mundo jurídico? “No es en absoluto algo peliculero, sino, más bien, esperable”, dice el juez y profesor argentino Marcelo Quaglia, coautor de un artículo sobre el caso. ¿Y es algo que es específicamente brasileño o puede exportarse pronto a países como España? “No es ciencia ficción, es el uso que la propia norma ya prevé, y los raíles ya están puestos en España”, dice Abel Gende, abogado y socio administrador de la academia jurídica Derecho Virtual. “El CGPJ aprobó en enero una instrucción que regula el uso de la IA por los jueces. No la prohíbe, la encauza. Y contempla expresamente usarla para análisis, clasificación y estructuración de los documentos del expediente, justo la función que abrió la puerta del fraude en Brasil”, añade Gende.Lo último que me esperaba de mi semana era darme cuenta de que mi profesor está metiendo prompt injection en los PDFs de las prácticas para pillar a los que las hacen full con IA…y que estaba cayendo TODO el mundo— Pablo Senabre (@pablosenabre) April 19, 2026
Así han empezado a engañar a la justicia con IA: “Es un fraude invisible”
Un puñado de casos en Brasil muestran ya cómo abogados intentan influir en las decisiones de jueces a través de trampas técnicas












