La Francia más atractiva de ver en los 14 años de la era Didier Deschamps no se coronará campeona del mundo. Se lo impidió una autoritaria España escondiéndole la pelota con Rodri y Dani Olmo a la batuta. De la comparación entre las dos Francias que se han visto desde la Eurocopa de 2024 en Alemania y este Mundial 2026 ha salido reforzado Deschamps. Puede que caer en semifinales sea haya quedado corto por la materia prima ofensiva que tenía a su disposición y por el eléctrico y fino juego exhibido cuando robaban la pelota y Olise, Mbappé, Dembélé, Doué o Barcola se disparaban a pocos toques a la portería rival. En el descargo de Deschamps y de sus futbolistas está que su verdugo firmó un partido para recordar. Antes de la semifinal con España y con el país entusiasmado por el fútbol desplegado ante Marruecos en los cuartos de final, algunos medios franceses hicieron encuestas para pulsar la opinión sobre una hipotética continuidad de Deschamps. Este ya anunció en enero de 2025 que dejaría el cargo tras el último partido de Francia en este Mundial. Un número considerable de los consultados a pie de calle abogaban por la permanencia de Deschamps, pese a que su reemplazo, salvo sorpresa, será nada menos que Zinedine Zidane. “No es momento de hablar ahora, lo haré al término del partido por el tercer y cuarto puesto”, zanjó el preparador nacido en Bayona. El último gran triunfo de Deschamps es que, por encima del pragmatismo del resultado con el que tantas veces se defendió, la propuesta más arriesgada le ha reconciliado con quienes le exigían un fútbol más acorde con el elenco de jugadores determinantes en ataque con el que contaba. “Sabíamos que España defiende bien, dejó poco espacio y, si el nivel técnico es más bajo que en otros partidos, no podíamos ganar. Si a nivel técnico y defensivo no estamos a la altura, no podemos ganar”, dijo tras la derrota con España. Tres Manzanas, como le bautizó su maestro Aimé Jacquet por su moderada estatura (1,77) cuando le daba el equilibrio en el centro del campo a la Francia campeona del mundo en el 98, se coronó como entrenador con el título de Rusia 2018. La influencia de Jacquet fue evidente en el diseño de una selección que fue una roca. Un conjunto muy físico vertebrado desde el portero Lloris, los esplendorosos y dominantes mediocentros Pogba y Kanté, el mediapunteo de Griezmann y la exuberancia de la zancada de Mbappé, que con 19 años irrumpió en su primer Mundial con un impacto que deslumbró. Uno de los rastros más significativos de la influencia de Jacquet en su pupilo es que ambos jugaron con nueves de referencia que destacaron más por la zarpa que por los goles. Guivarch, en el 98, y Giroud, 20 años después, no marcaron un gol pese a disputar la mayoría de minutos.Mbappé, que ha jugado muy centrado como nueve para romper a los espacios en corto, ha marcado ocho goles. Ni con una de las mejores versiones de Mbappé, Francia pudo resistir la superioridad española. “Como todos, siento mucha decepción. Era un sueño para nosotros llegar a la final, darle a nuestro país esta oportunidad de soñar, de hacer historia. Ahora es algo que tenemos que afrontar. Hay una enorme decepción”, aseguró el capitán francés. No ha sido un Mundial fácil para Deschamps, que tuvo que digerir el fallecimiento de su madre en plena competición. Se desplazó a Francia y se ausentó en la previa y el día del último encuentro de la fase de grupos ante Noruega. Pese a plantarse en las semifinales del Europeo dos años antes, el técnico fue muy cuestionado porque no acabó de dar con la tecla para que fluyera una delantera en la que, además de Mbappé, también estaban Dembélé, Barcola, Kolo Muani, Griezmann y Coman. Los tres últimos mencionados, a excepción del ya exjugador del Atlético que decidió abandonar la selección tras la Eurocopa, no fueron citados para esta Copa del Mundo por decisión técnica. La gran incorporación ha sido Michael Olise, el jugador a partir del cual se vieron las mejores secuencias del juego ofensivo francés desde que Deschamps le centró para que jugara por detrás de Mbappé y mandó a Dembélé a la banda derecha tras el descanso del estreno de Francia ante Senegal (3-1). A Deschamps se le vio disfrutar, aunque la pena por la pérdida de su madre la llevara dentro.Si finalmente se hace público y se confirma que Zidane es el reemplazo, este se encontrará con que Deschamps le habrá dejado hecho el trabajo menos agradable para un seleccionador. Entre el Mundial de Qatar 2022 y este que finaliza domingo, Deschamps ha gestionado el cambio generacional con éxito, aunque crea que la inexperiencia pudo ser decisiva contra España. “Se han podido cometer errores por el contexto, para algunos jugadores es su primera semifinal. No dominamos el juego que queríamos desplegar. No hay que echar por la borda lo que hicimos, pero teníamos que habérselo puesto más difícil a España y dar el cien por cien del nivel técnico y físico”, analizó Deschamps en la sala de prensa del estadio de Dallas, que no pudo ocultar su desencanto por la derrota. “Estoy contento de todo lo que hemos hecho con la selección para llegar al título mundial y mantenerla al nivel más alto. He tenido momentos muy felices, pero hoy el sentimiento es que no estoy contento”.
La última derrota y el último triunfo de la Francia de Deschamps
El técnico francés, salvo sorpresa, se marchará para dar paso a Zinedine Zidane











