Fueron antiguos buques cargueros dedicados al transporte de materias primas. Hoy navegan reconvertidos en centrales térmicas flotantes hacia países con escasez de energía o inmersos en crisis de suministro con la promesa de ofrecer una solución rápida a la emergencia.

Están presentes en Ghana, Sudán, Sierra Leona, Senegal, Cuba, República Dominicana, Brasil, Indonesia o Líbano, donde han dejado un reguero de controversias ambientales, judiciales y políticas. Y Canarias ya figura entre los territorios que la compañía ha identificado en su perfil corporativo como un cliente potencial.

No es una posibilidad remota. El Gobierno autonómico, integrado por Coalición Canaria (CC) y el Partido Popular (PP), está convencido de que “la única propuesta para resolver con mayores garantías el déficit energético de Gran Canaria” pasa por instalar un barco de generación de Karpowership, una empresa turca que asegura disponer de una flota de 45 buques de este tipo repartidos por una veintena de países en cuatro continentes.

Fuentes de la Consejería de Transición Ecológica y Energía, dirigida por Mariano Zapata (PP), no detallan por ahora cuándo llegará el barco, cuánto costará ni cuánto tiempo permanecerá en la isla.