Lo que no se pudo dar el 27 de marzo en Doha se convertirá en realidad el próximo domingo en Nueva York. La Finalissima que debía enfrentar al campeón de Europa con el campeón de América y del mundo tendrá lugar con el título universal en juego. En primavera el conflicto de Estados Unidos e Israel con Irán que desestabilizó la región y el mundo en general impidió que España y Argentina se midieran en el segundo compromiso oficial de toda su historia. Ese compromiso será ahora muchísimo más importante. Lionel Messi y Lamine Yamal se verán las caras por primera y presumiblemente última vez sobre un terreno de juego. 39 años y récords de longevidad el argentino. 19 y marcas de precocidad el español. El mejor jugador de la historia frente al líder de la nueva hornada de futbolistas.Un relato que ni pintado para el Mundial más largo y más exagerado se mire por donde se mire. Aquel bebé que Messi bañaba en unas imágenes que han pasado a la posteridad se ha convertido en un adolescente que antes de los 20 puede sumar a la Eurocopa que tiene en sus vitrinas el título de campeón del mundo. Mientras, Leo puede cerrar el círculo de su increíble trayectoria internacional con su segunda Copa del Mundo en su tercera final. Para el rosarino, que pelea con ocho goles por terminar Bota de Oro del torneo, será una despedida en la cumbre gane o pierda. Para el de Rocafonda será la ocasión de coronarse sin esperar más, aunque le quede casi toda su carrera por delante.Solo ha metido un gol pero ha tenido mucha influencia en los encuentros, como lo demuestra el hecho de que la mayoría de laterales que le han marcado han terminado sustituidos o lesionados (en el caso de Nuno Mendes).El partido que no se dio en marzo por culpa del conflicto de Estados Unidos e Israel con Irán llega ahoraSesenta años después de su único enfrentamiento oficial llega esta final. En 1966, en Birmingham, en el Mundial de Inglaterra, triunfó Argentina por 2-1. El único gol de España fue obra del madridista Pirri. Después vendría la derrota albiceleste frente a los anfitriones con la polémica expulsión de Rattin.Se ha metido la selección de Luis de la Fuente en la final con menos desgaste en sus piernas. La roja no ha jugado ni una sola prórroga, aunque sus victorias no se certificaron hasta última hora frente a Portugal en octavos y Bélgica en cuartos. Además, los internacionales españoles contarán con un día más de descanso.Mientras, Argentina tuvo que ir a la prórroga para eliminar a Cabo Verde en dieciseisavos y a Suiza en cuartos, mientras frente a Egipto en octavos iba perdiendo por 0-2 y protagonizó una remontada de época en la recta final del encuentro. También se levantó contra Inglaterra en semifinales.España y Argentina. Lamine Yamal y Lionel Messi. Pero también dos seleccionadores cuerdos y coherentes, con la circunstancia curiosa que Luis de la Fuente era uno de los profesores en el curso de entrenadores de Las Rozas, con Lionel Scaloni como alumno. El riojano conduce a un grupo humano unido, pétreo y que es como un club de fútbol. Pero si se habla de espíritu y competitividad Argentina ha demostrado ser irreductible. Un colectivo con la misión de ayudar a Leo Messi a ser todavía más grande. Donde no les ha alcanzado el fútbol les ha llevado la fe insuperable que les acompaña.Para la albiceleste es la séptima final de su historia, la tercera en las últimas cuatro ediciones. Para la roja es la segunda. Un choque de estilos, de personalidades y de genialidades. Una auténtica Finalissima.