Durante 70 minutos, el plan de Thomas Tuchel funcionó. Inglaterra controlaba la semifinal, ganaba 1-0 gracias al gol de Anthony Gordon y encontraba espacios para salir al contragolpe.
Sin embargo, el partido cambió desde los banquillos. Mientras Lionel Scaloni aumentó progresivamente el peso ofensivo de Argentina, Inglaterra renunció a parte de su amenaza en transición y terminó encerrada cerca de su propia área.
El siguiente análisis se elaboró con base en la cronología oficial de la FIFA y los registros de DataFactory utilizados por Prensa Libre. Las conclusiones tácticas corresponden a la interpretación de la redacción.
Inglaterra perdió profundidad
El primer movimiento decisivo llegó al minuto 72. Tuchel retiró a Anthony Gordon, autor del 1-0 y principal recurso para atacar al espacio, e incorporó al defensor Ezri Konsa.












