Melendi (Oviedo, 47 años) ha recordado el episodio que casi acaba con su carrera, pero que terminó siendo el punto de inflexión para convertirse en el cantante que es hoy. En 2007, la vida de Ramón Melendi Espina explotó en el lugar menos indicado: a 30.000 metros de altura en un avión con 300 pasajeros. El cantautor fue detenido por alborotar un avión con destino a México tras protagonizar un altercado bajo los efectos del alcohol. Tras dos décadas de una trayectoria exitosa, ha vuelto a recordar este “bendito error”: “Me detienen, paso unos días en los juzgados de Plaza Castilla y ahí mi mundo se frena en seco”, cuenta en el podcast El Rincón De Los Errores. “Empiezas a ver las noticias, empiezas a ver a tu madre sufrir y empiezas a mirarte a ti mismo desde otro lugar. Es lo más difícil en esta vida, dejar de responsabilizar a otros de lo que pasa y conseguir mirar hacia adentro. Ese fue el punto de inflexión para que yo empezara a caminar ese camino que no ha sido nada fácil”, relata.“Yo venía de sacar un par de discos siendo muy joven, muy inconsciente, muy inmaduro. Sin saber nada de ti mismo, creyendo que lo sabes todo y que eres el ombligo del mundo”, recuerda sobre su ascenso a la fama. Después del error que marcó “un antes y un después” en su vida, comenzó su camino de autoconocimiento personal. Pero no fue un proceso fácil ni se dio cuenta de que necesitaba ayuda hasta después de ser detenido por la Guardia Civil. En aquel episodio, el avión no pudo completar el trayecto por su conducta inapropiada y por la seguridad de los pasajeros. “Yo no estaba preparado para recibir ayuda. Yo me vi obligado a pedir ayuda por las circunstancias, por la voz pública y por las compañías discográficas”, se sincera en el episodio. “Yo directamente puse mi carrera en peligro y dije: ‘Bueno, pues tengo que disimular y hacer como que me interesa lo que me están contando y que les creo a estos de que yo tengo un problema’. Yo lo hice evidentemente, porque no me quedaba otro remedio”, añade. “No fui convencido de que tenía un problema, todavía no lo había reconocido”, confiesa el intérprete, que en ese entonces tenía 25 y se creía “el rey del mundo” gracias a sus éxitos musicales. Melendi se dio cuenta de que sí tenía problemas de adicción una vez que entró a rehabilitación. “Sientes que te están pillando”, dice el intérprete sobre el proceso de introspección personal. Compartir espacio con personas que se sinceraban de sus problemas lo ayudó a abrirse: “Tú tienes cosas dentro guardadas, como un tesoro que no quieres que la gente se entere de lo que hay dentro, de lo que sientes... Y de pronto ves a personas hablando de ello, con una normalidad que te abre. Ese paso para mí fue muy necesario”, asegura. “No queriendo estar ahí, aprendí muchas cosas”, reflexiona.“Puedes volver a caer, porque estamos todo el tiempo entre luces y sombras, pero una vez que ves un poco de luz, es muy complicado seguir creyendo tus propias mentiras y justificándote”, cuenta Melendi sobre su proceso de evolución personal. Durante años, el cantante se refugió en las drogas y el alcohol para ocultar su vulnerabilidad. Construyó un “personaje de macarra” que marcó el inicio de su carrera, desde sus canciones hasta la forma de interpretar. “No puedo mostrar que soy sensible, porque cada que lo hago, me la dan. De repente creas un personaje que funciona porque dices: ‘Bueno, al menos no se meten conmigo’. En mi barrio, por ejemplo, si yo digo que quiero ser cantante, me caen hostias por todos lados. Yo quería ser cantante, quería ser sensible. Ahora veo las letras, la voz y digo: ‘Pero ese no eres tú, estás impostando’. El que canta es un personaje, no yo”, recuerda sobre su inicio.