Era agosto de 2022 cuando Andrew Williams, asistente personal durante varios años de Lil Wayne (Luisiana, 43 años), demandó al rapero por, según su versión, haberle dado un puñetazo durante una discusión en un jet privado. Ahora, gracias a documentos judiciales a los que el medio estadounidense TMZ ha tenido acceso, se han conocido todas las responsabilidades que el exempleado de Wayne tenía cuando trabajaba para él, explicadas por el mismo Williams con bastante detalle y que se incluyen entre las pruebas de la batalla judicial entre ambos. Según la descripción de su puesto de trabajo, el asistente asegura que debía estar de guardia las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Además, entre sus funciones estaban mantener la discreción sobre todos los asuntos personales del rapero y tenía que firmar un acuerdo de confidencialidad. Hasta aquí, aunque claramente excesivos, podrían parecer los requisitos para trabajar a cuenta de casi cualquier famoso. Pero además, este puesto en concreto exigía que el asistente se encargara de despertar a Wayne (cuyo nombre real es Dwayne Michael Carter Jr.) a su hora, que tuviera sus porros enrollados y listos en todo momento y que repusiera su papel de fumar preferido antes de que se acabaran las existencias.Otras tareas descritas en los documentos judiciales que publica este 15 de julio TMZ recogen que el asistente era responsable de gestionar las compras pequeñas —así como de informar a Wayne de todo lo que se adquiriese—, viajar con el rapero en todo momento, preparar sus maletas para los viajes y asegurarse de que sus días transcurrieran sin problemas. Además, debía estar disponible por teléfono a todas horas y asegurarse de que los móviles estuvieran siempre cargados; también se le pedía hacer diversos recados, que no tuviera inconveniente en estar cerca de niños y perros, que estuviera “automotivado”, que tuviera una “actitud positiva” y que se adaptara “a un ritmo de vida acelerado sin involucrarse personalmente”. Por último, el puesto de trabajo requería que el asistente trabajara bajo presión, que tuviera “una higiene personal agradable”, que estuviera mentalmente sano y que fuera lo suficientemente fuerte como para cargar con una bolsa.Según la demanda de Williams, cuyos detalles se publicaron en la prensa estadounidense en 2022, el exasistente tuvo que intervenir durante una discusión entre Lil Wayne y el piloto de un jet privado: “El 10 de junio de 2022, alrededor de las 10:00 am, Lil Wayne, acompañado por su personal, incluido el Sr. Andrew Williams, abordó una aeronave privada en la terminal de Signature Flight Supports en Los Ángeles”, comienza el texto de la demanda, que continúa: “Mientras el grupo subía a la aeronave, se produjo un altercado entre el piloto y Lil Wayne. En el ejercicio de sus funciones, el Sr. Andrew Williams intentó evitar que la discusión verbal se tornara violenta”. En este momento, según el asistente, el músico se giró hacia él y “le propinó un puñetazo en la mandíbula” especialmente doloroso debido a los “numerosos anillos y grandes joyas que el rapero llevaba en las manos”.Tras esto, Williams afirma que bajó del avión y se dirigió directamente a un centro de urgencias de Los Ángeles para recibir tratamiento. Alega que el puñetazo de su exjefe le causó un “grave daño” y que “ha sufrido y sigue sufriendo daños emocionales y físicos, incluyendo gastos médicos y pérdida de ingresos”. Además de esta demanda, el exasistente tuvo que poner otra por despido improcedente, alegando que prescindieron de él tras el incidente. Ante la demanda de agresión, en diciembre de 2022 Wayne alegó defensa propia y negó todas las acusaciones, e incluso acusó al demandante de no haber actuado “con la debida diligencia” para evitar daños y perjuicios, exigiendo que se desestimara la demanda. El rapero, que tenía prevista una actuación el pasado 30 de junio en el Bangor Waterfront de Maine, se disculpó por haber cancelado a última hora. Según la prensa local, el artista debía actuar a las 22:45 horas, pero a las 23:00 horas se informó al público que el intérprete de A Milli no actuaría y que el espectáculo terminaba. Tras una disculpa en sus redes sociales el pasado 1 de julio en la que reprogramaba el concierto para el 28 de julio, el 5 de julio volvió a pronunciarse en redes, achacando la cancelación a su estado de salud: “Tengo epilepsia, tengo convulsiones (...) Uno de los desencadenantes de mis convulsiones son las migrañas terribles. Tuve una migraña terrible esa noche. Me recomendaron que no volara, aunque yo lo intenté (...), que no subiera al avión porque no querían que ocurriera ningún incidente mientras estuviera en el aire”.