Mahmoud Khalil, el manifestante palestino de la Universidad de Columbia que simboliza la cara de la represión política tras las protestas ante la matanza israelí en Gaza, ha presentado una demanda contra altos funcionarios del Gobierno de Estados Unidos y varias entidades privadas proisraelíes a los que acusa de conspirar para reprimir las críticas a Israel mediante la divulgación de información personal, el encarcelamiento y el intento de deportación de partidarios del movimiento propalestino.Khalil, que fue encarcelado por el ICE durante más de 100 días y está a la espera de ser deportado, presentó la demanda ante un tribunal federal de Manhattan contra la Fundación Heritage, varios altos funcionarios de Trump y contra Canary Mission y Betar. El estudiante de posgrado de la Universidad de Columbia, de 31 años, argumenta que existía una conexión directa entre un plan de la Fundación Heritage para desmantelar el activismo propalestino y la persecución de activistas encabezadas por las organizaciones Canary Mission y Betar. La coordinación de estas entidades con la Administración Trump, asegura Khalil, supuso una vulneración de sus derechos constitucionales. Fue arrestado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mientras estaba en su apartamento universitario y permaneció en prisión durante 104 días en una cárcel federal de Luisiana. Se convirtió en el símbolo de la represión de la Administración Trump contra los manifestantes propalestinos en los campus estadounidenses. Khalil ha negado en repetidas ocasiones que sus críticas contra las matanzas israelíes en Gaza y contra las políticas belicistas del Gobierno israelí sean antisemitas. En una reciente entrevista con EL PAÍS, admite que el antisemitismo es un problema real y que, lamentablemente, está creciendo en todo el mundo, incluido Estados Unidos. “Pero lo hace por las acciones de Israel, un país que utiliza el judaísmo como escudo frente a cualquier crítica. Y porque esta Administración se alinea con políticos de ultraderecha, dentro y fuera del país”, sostiene.Con la demanda, Khalil trata de impedir la orden de deportación que tiene pendiente tras la acusación por parte del Gobierno de propagar el antisemitismo y valores contrarios a la política exterior estadounidense. Un tribunal migratorio dependiente del Departamento de Justicia debe dictar la orden de deportación, que tendrá que esperar hasta que se resuelva la demanda judicial. Khalil tiene la residencia permanente, está casado con una ciudadana estadounidense, y vive en Brooklyn, Nueva York. Khalil, nacido en Siria, pero con nacionalidad argelina, asegura que no se va a dejar intimidar. “Es ilegal atentar contra la libertad de expresión”, afirmó en una reciente entrevista. Está previsto que publique sus memorias en septiembre bajo el título No Land To Stand On (Sin tierra donde estar, en la traducción en español).La demanda se basa en una ley de 1871 para impedir las actividades del Ku Klux Klan, que buscaba restringir la coordinación del Gobierno con grupos paramilitares. Aunque tiene pocos visos de prosperar, se espera que el caso termine en el Tribunal Supremo. “A Mahmoud Khalil se le otorgó el privilegio de venir a Estados Unidos a estudiar con una visa de estudiante que obtuvo mediante fraude y falsedad”, precisaron fuentes de la Casa Blanca a The New York Times. “Como siempre hemos sostenido, el Poder Ejecutivo tiene la autoridad legal para tomar medidas que protejan al público y garanticen la integridad de nuestro sistema de inmigración”, remachó Abigail Jackson, portavoz de la Casa Blanca.