El secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Waldemar Quiles Pérez, sufrió múltiples heridas tras ser atacado por un perro que había rescatado y que será sometido a eutanasia este jueves luego de evaluaciones con veterinarios y especialistas en conducta animal.“Fue una experiencia bien fuerte, bien desagradable, que un perro que tú quieres te ataque de esa manera”, relató Quiles Pérez en entrevista con El Nuevo Día.El funcionario contó que el animal, llamado Pistacho, llegó por su cuenta hasta el portón de su residencia hace un tiempo. Dos semanas después, narró que el perro comenzó a mostrar conductas agresivas relacionadas con la protección de recursos.Según Quiles Pérez, el primer incidente ocurrió mientras le daba comida y trató de retirar un pedazo de “foam” que el animal comenzó a masticar.“Se quedó tieso y, cuando le fui a sacar la mano, de momento me tiró”, recordó. Tras ese episodio, aseguró que llevó al perro a entrenamiento durante tres semanas. Posteriormente, relató que el animal intentó morderlo nuevamente cuando el funcionario recogió del piso varios granos de comida que habían caído.Sin embargo, el incidente más reciente ocurrió la noche del martes de la semana pasada.Quiles Pérez explicó que había mantenido a Pistacho en una habitación mientras sus otras dos perras comían en la sala. Cuando abrió la puerta para dejarlo salir, el perro comenzó a olfatear un papel que el funcionario había colocado en el piso después de que una de las otras mascotas se orinara.“Le digo: ‘Pistacho, despégate de ahí, papá’. Ahí mismo me gruñó, me sacó los dientes, me miró con saña y vino encima de mí. Me atacó”, narró.El secretario dijo que intentó defenderse con las piernas, pero el perro lo mordió en una rodilla. Una de sus otras mascotas intervino para defenderlo, lo que le permitió empujar al animal.Sin embargo, sostuvo que el perro volvió y le mordió una mano. El titular del DRNA indicó que logró liberarse utilizando una técnica que había visto anteriormente para hacer que el animal soltara la mordida. Luego, pudo sacar al perro de la residencia y comenzó a atender el sangrado.“Tenía chispetazos de sangre en las paredes porque me cogió una arteria en la mano”, relató.Posteriormente, dijo que agentes de la Policía especializados en control de animales acudieron al lugar y lograron controlar al perro.El secretario fue trasladado al Centro Médico de Río Piedras, donde le realizaron radiografías, le administraron antibióticos y morfina para el dolor. Le realizaron tres puntos de sutura, uno en la muñeca y dos en la palma de la mano. Una semana después del ataque, asegura que todavía presenta laceraciones e inflamación.A pesar de lo ocurrido, Quiles Pérez reconoció que la decisión de someter al animal a eutanasia ha sido dolorosa.“Cada vez que me tocan el tema es sensible porque yo adoro al animal. Ese animal dormía conmigo, era súper cariñoso”, expresó.Sostuvo que, antes de tomar la determinación consultó con veterinarios, entrenadores de unidades K-9 y especialistas en comportamiento canino. Aseguró que todos coincidieron en que el perro no podía ser colocado en adopción debido al riesgo de que volviera a reaccionar de manera agresiva.Quiles Pérez sostuvo que también le preocupaba entregar el animal a otra persona y que un nuevo ataque pudiera terminar con el perro siendo golpeado o herido.“Con dolor en el alma, lamentablemente, hay que ponerlo a dormir. No hay de otra. No es adoptable. Hice muchas gestiones porque aún estamos en la negatoria de ponerlo a dormir, pero es lo responsable”, afirmó.“Yo soy un tipo fuerte, me dio trabajo controlar al animal. No me quiero imaginar a un niño o a una persona que no tenga el tamaño mío”, sostuvo.