Meta humanosEl poder de incomodarse y movilizarse colectivamente parece casi sobrenatural en las mujeres.
Las luchas individuales de una madre y sus luchas colectivas hablan de la fe con la que enfrenta la vida. Y esa fe nace del amor que lleva dentro. Sus esfuerzos reflejan la convicción de que nosotros, sus hijos, llevamos tesoros incalculables y metas alcanzables.
Recuerdo muchos de los sacrificios que mi madre hizo por mí y por mi hermana. ¡Cuánta dedicación y compromiso! Y también sus luchas; todas orientadas a buscar el bienestar y el futuro de la familia. Eso activa algo poderoso en cualquier niño o niña: el poder de creer en el futuro, el poder de cambiar las cosas, el poder del amor.
Vi a mi madre buscar de todo para que yo tuviera un desarrollo pleno e integral. Desde cosas grandes, como becas y educación, hasta lo pequeño pero esencial: nutrición, seguridad, agua limpia y tiempo disponible.
Esa pasión lleva a muchas madres a involucrarse también en luchas colectivas. En su gran mayoría son luchas silenciosas, pero representan la empatía más profunda que probablemente veremos en nuestras vidas.






