Cada vez que el Gobierno de Javier Milei habló de morosidad, le atribuyó un carácter temporario y ligado a la expansión del crédito. Sin embargo, datos privados muestran que los niveles altos de irregularidad en el pago de las deudas podrían convivir incluso meses entrado el 2027. Con un fuerte componente de consumo, las familias son las protagonistas de la estadística y expertos advierten, es un indicador que no permitirá crecer con el crédito como motor de la economía, como busca el plan oficial.

En abril, la morosidad de los hogares llegó al 12,1% y según anticipó 1816 siguió creciendo al 12,7% en mayo. Se trata de números que marcan récords en los últimos 16 años y arrastran una inercia que puede llevar el problema hacia el próximo año. La consultora Eco Go entiende que se explica por el factor de la carga financiera, una variable que sintetiza los ingresos, el nivel de endeudamiento y la tasa real y permite notar un rápido deterioro de la capacidad de pago.

A diferencia de otros períodos económicos recientes, la diferencia es que esa carga hoy no logra licuarse ni por inflación ni por tasas de interés que permitan un refinanciamiento a menor costo. De acuerdo al análisis, la carga financiera consolidada —que contempla tanto al sistema bancario formal como a los Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC)— saltó del 17% en 2024 al 30% de la masa salarial en el presente. Todo este ahogo está traccionado por una tasa de interés real promedio del crédito de consumo que se sostiene en niveles del 58%.