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Estado, empresa y sociedadGuatemala tenía 10 años de vida como nación independiente cuando ambos países establecieron relaciones.

Ayer, 14 de julio, fue el aniversario de la Revolución Francesa de 1789, recordando la toma de La Bastilla, la caída del absolutismo, la afirmación de la ciudadanía y el nacimiento de una nueva idea de Estado, consagrando la libertad, la igualdad y la fraternidad. Mientras Francia se consolidaba como República luego de su revolución y las guerras napoleónicas, Guatemala apenas tenía 10 años de vida como nación independiente cuando, en 1831, ambos países establecieron relaciones diplomáticas; una relación bilateral que no se agota en los actos diplomáticos ni en el diálogo político e intercambios culturales, científicos y educativos, o la cooperación internacional y el desarrollo sostenible, sino ha significado mucho más.

La influencia de la Revolución Francesa llegó a América bajo los principios de soberanía popular, igualdad ante la ley, ciudadanía y administración pública moderna, convirtiéndose en un referente ideológico. En Guatemala, esas ideas se mezclaron con nuestras propias tensiones históricas: centralismo y federalismo, liberalismo y conservadurismo, ciudadanía formal y exclusión real.