OpiniónLos colombianos no están divididos en dos extremos enfrentados por un proyecto de nación, sino entre quienes temen lo tome alguno de los extremos.ESCRITOR, COLUMNISTA Y PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD EAFIT14.07.2026 22:01 Actualizado: 14.07.2026 22:01 Una amiga muy inteligente me hizo caer en cuenta de que la polarización en Colombia no significa una ruptura del país en dos grandes mitades en busca de un proyecto de Estado, de sociedad e incluso de nación. Nada de eso, la ruptura en dos grandes mitades es para que la otra mitad no imponga su proyecto, pero difícilmente podríamos, cada mitad está comprometida en construir su proyecto.Fue así como la mayoría de la gente que votó por Cepeda no lo hizo pensando en una sociedad cada vez más estatista, en que la economía de mercado se redujera a sus mínimos y en que una élite justiciera nombrada por el Presidente persiguiera a sus enemigos políticos. Lo hizo para evitar que Abelardo De La Espriella, con toda la estética y pasado de defensor de criminales que representaba, sus ideas de mano dura, de desatención de lo social, de confrontación con los adversarios políticos y de entrega a Estados Unidos llegara al poder.Y viceversa. Los votantes de Abelardo no se fijaron en el gran programa del ‘tigre’, les bastaba con que Colombia no se volviera comunista con Cepeda, que se manejaran de manera relativamente eficiente la crisis fiscal, la salud y la energía para evitar un apagón.La polarización del país es una polarización en negativo. Los colombianos no están divididos en dos extremos enfrentados en la construcción de un proyecto nacional, sino en gentes, más o menos cercanas en lo político, no extremistas, que ven con preocupación que su país tome la opción de alguno de los extremos. Son más anti proyectos excluyentes que favorables a proyectos excluyentes. El círculo incondicional y radical de Petro y Cepeda es más pequeño que el grueso de sus votantes, al igual que el de Abelardo.No obstante, ni por el lado de Cepeda y Petro, ni por el lado de Abelardo lo piensan de ese modo. Ambas partes están pensando en construir un proyecto político tan ambicioso de economía, sociedad y nación que dejan por fuera al otro. Incluso, están dispuestos a quemar por el camino a los fundadores de los proyectos.La polarización en Colombia es pasiva; la gente, más que votar por un proyecto, votó en contra del otro proyecto.Las señales de hasta dónde quieren llevar al extremo sus proyectos están dadas por el desconocimiento de la legitimidad de su adversario y a su disposición a enviarlo a la cárcel. Han sido sorprendentes los tiempos y los vericuetos asumidos por Petro y Cepeda para aceptar la derrota en las urnas. En mensajes delirantes en X, el presidente Petro habla del fraude de Abelardo basado en sendas teorías de conspiraciones algorítmicas acompañadas de denuncias del regreso de la mafia y el fascismo al poder en la dirección de Colombia.Al mismo tiempo, Cepeda exige una serie de condiciones para aceptar la derrota, entre ellas que no haya persecución judicial a Petro. Él, la misma persona que se catapultó a la candidatura presidencial por llevar a prisión a Uribe y que en un programa de influencers habló de llevar a la justicia a Abelardo. Su última salida televisiva fue la de decir que el de Abelardo era un programa de gobierno paramilitar.Abelardo no se ha quedado atrás. Habló de destripar a la izquierda y de que si él dependiera le empacaría a Petro a los gringos y lo extraditaría. Tiene bien advertido que no dudará en usar la fuerza si las protestas no permanecen pacíficas, utilizará fumigación con glifosato, no habrá consejería de Paz y volverán los bombardeos.Lo más paradójico de estos proyectos extremos de país es que los dos grandes políticos que les dieron génesis, Álvaro Uribe y Gustavo Petro, podrían acabar en la cárcel si toman vuelo.En todo caso, la buena noticia es que el país no pareciera seguirles la cuerda a los extremos. A Abelardo no lo juzgarán favorablemente por meter en la cárcel a Petro y Cepeda, sino por recuperar el sistema de salud, resolver la crisis fiscal, espantar el riesgo del apagón y acabar con la extorsión. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.