La muerte de Nidia Renata Bautista García, tras 14 días de agonía luego de ser arrollada y arrastrada por un conductor supuestamente ebrio que intentó darse a la fuga, ha vuelto a confrontar a Guatemala con otra crisis vial: el alcohol al volante.

Su deceso, el pasado 12 de julio de 2026, vuelve a plantear la discusión sobre la siniestralidad vial, en la que portavoces de tránsito señalan la existencia de un vacío legal y limitaciones en los controles en carretera que podrían continuar cobrando vidas.

Este patrón de evasión y la extrema gravedad del incidente no constituyen un escenario ajeno para las autoridades de tránsito.

Al ser consultado sobre la recurrencia de siniestros, Roger Escalante, gerente de la Entidad Mixqueña de Tránsito (Emetra), confirmó que la fuga y la evasión de responsabilidades son conductas recurrentes y críticas en la labor de la policía de tránsito.

“Los conductores tratan de evadir la responsabilidad que tienen y esto genera que traten de huir y generen peores situaciones”, explicó Escalante.