NoticiaEl desafío ahora será lograr que las transferencias sean más rápidas, interoperables y con menores costos para personas y empresas.Para alcanzar esta nueva etapa no bastará con conectar bancos. También será necesario fortalecer toda la infraestructura que hace posible cada transacción. Foto: iStockPERIODISTA ECONÓMICO14.07.2026 18:52 Actualizado: 14.07.2026 18:52

Comprar un producto en una tienda del exterior, recibir una remesa de un familiar, pagar un servicio digital contratado en otro país o vender un producto a un cliente fuera de Colombia todavía implica, en muchos casos, enfrentar procesos más lentos, costos adicionales y poca claridad sobre cuándo llegará finalmente el dinero.Esa realidad contrasta con la velocidad que alcanzaron los pagos dentro del país. En los últimos años, herramientas como Bre-B, los códigos QR interoperables y plataformas como PSE comenzaron a transformar la manera como millones de colombianos hacen transferencias y pagan bienes y servicios, reduciendo tiempos y disminuyendo el uso del efectivo. LEA TAMBIÉN Ahora el desafío es mucho mayor. El siguiente paso de la revolución de los pagos digitales consiste en lograr que esa misma rapidez, seguridad e interoperabilidad pueda extenderse a las transacciones internacionales. Alcanzar ese objetivo exigirá nuevas tecnologías, ajustes regulatorios y una mayor integración entre gobiernos, bancos y empresas especializadas en pagos, en un proceso que promete cambiar la forma como personas y empresas moverán su dinero durante la próxima década.En la última década, el sistema financiero ha concentrado sus esfuerzos en reducir la dependencia del efectivo y facilitar que personas y empresas pudan enviar y recibir dinero de manera inmediata.Ese proceso se refleja hoy en la expansión de Bre-B y de soluciones interoperables que permiten realizar pagos entre diferentes entidades financieras sin importar dónde se encuentre la cuenta del usuario. Uno de los avances más recientes es la integración de los códigos QR con las llaves transaccionales, una funcionalidad que facilita a comerciantes y microempresarios recibir pagos desde cualquier entidad financiera en cuestión de segundos.Integrar códigos QR con llaves digitales es avanzar hacia una economía con menor uso de efectivo. Foto:iStockBancamía, por ejemplo, registra más de 408.000 llaves inscritas en Bre-B y cerca de 595.000 usuarios digitales, mientras que el 42 por ciento de sus operaciones monetarias ya se realiza por canales electrónicos, cifras que reflejan la creciente adopción de estos mecanismos por parte de sus clientes.Para Viviana Araque Mendoza, presidenta ejecutiva de Bancamía, integrar los códigos QR con las llaves digitales representa un paso adicional hacia una economía con menor uso de efectivo."Habilitar este nuevo servicio que une dos funcionalidades de pagos digitales como el QR y las llaves Bre-B facilita a los microempresarios la movilidad de sus negocios (...), amplía la posibilidad de ahorrar, reducir el manejo de efectivo y gestionar los excedentes", explica.PSE, por su parte, continúa consolidándose como una de las principales infraestructuras para el comercio electrónico colombiano. ACH Colombia destaca que, en eventos de alto consumo como el Mundial de Fútbol, la capacidad para procesar pagos en tiempo real se convierte en un elemento decisivo para garantizar una experiencia de compra sin fricciones. LEA TAMBIÉN La siguiente fronteraSuperado el reto de los pagos inmediatos nacionales, la mirada comienza a dirigirse hacia las operaciones internacionales.El comercio exterior, las remesas, las compras digitales y la prestación de servicios entre distintos países hacen cada vez más evidente la necesidad de que el dinero pueda circular con la misma facilidad con la que hoy lo hace dentro de Colombia.Sin embargo, esa realidad aún está lejos de alcanzarse. Una investigación desarrollada por Mastercard y FXC Intelligence muestra que nueve de cada 10 pequeñas y medianas empresas (pymes) consultadas en Colombia, Brasil y México considerarían cambiar de proveedor de pagos transfronterizos si encuentran alternativas que les ofrezcan mayor rapidez, transparencia y previsibilidad. Incluso, hasta el 70 por ciento de esos flujos podría migrar hacia nuevos operadores.Los pagos inmediatos ya no son solo una transacción. Son la clave en la relación con el cliente. Foto:El Tiempo / cortesíaEl estudio identifica problemas que todavía afectan este tipo de operaciones, como procesos manuales, falta de visibilidad sobre el estado de las transferencias, incertidumbre frente a los costos finales y tiempos prolongados para resolver inconvenientes cuando una transacción presenta errores.Walter Pimenta, vicepresidente ejecutivo de Productos Comerciales y Nuevos Flujos de Pago para Mastercard en América Latina y el Caribe, resume así el cambio que está viviendo el mercado: "Los pagos transfronterizos ya no son solo una transacción. Son un momento decisivo en la relación con el cliente". La investigación advierte, además, que cada punto porcentual de participación que cambie de proveedor en este mercado podría representar alrededor de 230 millones de dólares anuales en ingresos para bancos y compañías de pagos de América Latina y el Caribe. LEA TAMBIÉN La gran aliadaPara alcanzar esa nueva etapa no bastará con conectar bancos. También será necesario fortalecer toda la infraestructura que hace posible cada transacción.Rapyd advierte que aspectos aparentemente invisibles para el consumidor, como el procesamiento local de los pagos, la integración de medios de pago o los sistemas antifraude, pueden marcar diferencias de entre 10 y 20 por ciento en las tasas de aprobación de las transacciones, afectando las ventas de los comercios electrónicos. Además, señala que el 87 por ciento de las compras digitales en Colombia ya se realiza desde dispositivos móviles, lo que obliga a diseñar experiencias cada vez más ágiles. Como explica Harold Puentes, gerente de operaciones Financieras para Latinoamérica de Rapyd: "Muchas compañías empiezan a descubrir que una parte importante de sus oportunidades de crecimiento no necesariamente está en vender más, sino en optimizar procesos invisibles que tienen un impacto directo sobre la capacidad real de convertir cada transacción en ingresos efectivos".El 87 por ciento de las compras digitales en Colombia ya se realiza desde dispositivos móviles Foto:El Tiempo / cortesíaLo que faltaAunque Colombia ha dado pasos importantes, el propio ecosistema fintech considera que la siguiente fase requerirá nuevas decisiones de política pública.Juan Camilo Poveda, gerente General de Mono, plantea que entre las prioridades figuran consolidar un modelo de Open Finance, ampliar la interoperabilidad, facilitar el pago digital de impuestos desde cualquier entidad financiera, revisar algunos costos asociados a las transacciones electrónicas e incentivar la digitalización de las pequeñas y medianas empresas.Según el directivo, "si el Gobierno quiere un sistema financiero más competitivo e incluyente, fortalecer el ecosistema fintech es una de las herramientas más efectivas que tiene. Más competencia se traduce en mejores condiciones y menores costos para los usuarios".Eliminar barrerasLa transformación de los pagos ya no consiste solo en reemplazar los billetes por un teléfono celular. LEA TAMBIÉN La siguiente meta será lograr que las personas puedan enviar dinero al exterior, recibir recursos desde cualquier país, pagar un servicio internacional o vender sus productos fuera de Colombia con la misma rapidez con la que hoy hacen una transferencia local.Para los expertos, la tecnología ya demostró que es posible reducir el uso del efectivo y simplificar los pagos nacionales. El desafío que comienza ahora será derribar una barrera mucho más compleja, que las fronteras dejen de ser un obstáculo para mover el dinero. Si ese objetivo se materializa, insisten, el mayor beneficio no será para bancos o empresas tecnológicas, sino para millones de personas y negocios que podrán realizar transacciones internacionales de una manera más rápida, transparente y eficiente. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.