Los pl�sticos est�n por todas partes, incluido nuestro organismo. Se han detectado part�culas microsc�picas de estos compuestos en los pulmones, la placenta, nuestra sangre...Y aunque todav�a no se conocen sus posibles efectos en la salud, hay una creciente inquietud sobre su impacto. Un estudio publicado este martes en el European Heart Journal, la revista de la Sociedad Europea de Cardiolog�a, se�ala que las personas que han sufrido un infarto tienen mayores niveles de micro y nanopl�sticos en su sangre que el resto.La investigaci�n, de car�cter observacional y peque�o tama�o, no permite concluir que estos compuestos sean causantes de los ataques al coraz�n, pero s� sugiere la existencia de un lazo entre ambos. Seg�n la definici�n de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), los micropl�sticos miden entre 1 micr�metro (�m) y 5 mil�metros (mm) y suelen ser m�s peque�os que un grano de arroz. Los nanopl�sticos, en cambio, son a�n m�s peque�os (entre 1 y 1.000 nan�metros), lo que los hace invisibles a simple vista.�Los micropl�sticos y nanopl�sticos son part�culas diminutas de pl�stico que se encuentran pr�cticamente en todas partes en el medio ambiente, incluido el aire que respiramos, el agua que bebemos y muchos de los alimentos que consumimos. En los �ltimos a�os, los cient�ficos han comenzado a detectar estas part�culas en tejidos y �rganos humanos, lo que ha suscitado preocupaci�n por sus posibles efectos en la salud. Sin embargo, se sab�a muy poco sobre si estas part�culas est�n presentes en la circulaci�n coronaria o si factores ambientales como el tabaquismo y la contaminaci�n atmosf�rica podr�an influir en su presencia�, explica Pasquale Paolisso, especialista de la Universidad Sapienza de Roma (Italia) y principal firmante del trabajo en un comunicado. Para saber m�sPara llevar a cabo la investigaci�n, los cient�ficos realizaron un seguimiento a 61 pacientes que o bien hab�an sufrido un infarto de miocardio, o bien ten�an una enfermedad coronaria diagnosticada o, en cambio, no presentaban ning�n problema de coraz�n. Entre otras pruebas, todos ellos aportaron muestras de sangre tomadas en distintas partes de su cuerpo. Adem�s, tambi�n tuvieron en cuenta factores como sus h�bitos -como si eran o no fumadores- o su exposici�n a distintos contaminantes. Tras medir los niveles de micro y nanopl�sticos presentes en los participantes, los cient�ficos comprobaron que estos compuestos pod�an detectarse en el 84% de los pacientes que hab�an sufrido un infarto, mientras que ese porcentaje bajaba al 40% de quienes ten�an un diagn�stico de cardiopat�a isqu�mica y a un 32% en el caso de aquellos cuyas arterias coronarias eran normales. Seg�n el trabajo, los pacientes que hab�an sufrido un infarto presentaban una mayor variedad de tipos de pl�stico en la sangre. El tipo de pl�stico m�s frecuente fue el polietileno, el tipo de pl�stico que se utiliza habitualmente en envases y y otros productos de consumo. Adem�s, la investigaci�n tambi�n revel� que los participantes que estaban expuestos a niveles m�s elevados de contaminaci�n atmosf�rica (PM2,5: part�culas con un di�metro de 2,5 m o menos) ten�an m�s probabilidades de presentar micropl�sticos en la sangre, un extremo que tambi�n se cumpl�a en el caso de los fumadores. As�, los pacientes que fumaban habitualmente ten�an seis veces m�s probabilidades de tener micropl�sticos en sangre. Seg�n los resultados del trabajo, todos los pacientes fumadores expuestos a niveles m�s altos de contaminaci�n atmosf�rica presentaban pl�sticos en la sangre, en comparaci�n con solo el 12,5% de los pacientes no fumadores que no estuvieron expuestos a niveles elevados de contaminaci�n.�Estos hallazgos no demuestran que los micropl�sticos causen infartos, pero revelan una fuerte asociaci�n entre las exposiciones ambientales, la presencia de micropl�sticos en la sangre y las enfermedades cardiovasculares�, subrayan los investigadores, quienes hacen hincapi� en que el estudio tambi�n muestra que el h�bito de fumar muestra una potente relaci�n con la presencia de micropl�sticos en sangre.Aunque preliminares, estos hallazgos ponen el foco sobre la necesidad de considerar la contaminaci�n por micropl�sticos como parte de los determinantes de la salud en un sentido amplio, se�alan los investigadores. Ignacio Fern�ndez Lozano, presidente de la Sociedad Espa�ola de Cardiolog�a (SEC), apunta que si bien el dise�o de la investigaci�n y su peque�o tama�o impiden extraer conclusiones definitivas sobre la relaci�n entre los micropl�sticos y los infartos, este trabajo "s� pone el foco sobre aspectos de la contaminaci�n y su impacto en la salud cardiovascular que hasta hace poco no se estaban teniendo en cuenta". "En 2024 un estudio publicado en The New England Journal of Medicine ya mostr� la presencia de micropl�sticos en las arterias car�tidas y este trabajo a�ade evidencia en esa l�nea", se�ala Lozano, quien recuerda que esta es una l�nea de investigaci�n en expansi�n. "La relaci�n que se observa con la contaminaci�n y el tabaquismo es muy interesante y ser�a importante que otros estudios la estudiaran en profundidad", a�ade. "Este estudio aporta nuevas pruebas importantes de que se pueden detectar micropl�sticos y nanopl�sticos en la circulaci�n coronaria de pacientes que sufren infartos de miocardio, y de que est�n asociados a mayores niveles de inflamaci�n y a exposiciones ambientales como la contaminaci�n atmosf�rica y el tabaquismo. Aunque los resultados no demuestran que los pl�sticos causen directamente infartos de miocardio, refuerzan la creciente evidencia cient�fica de que la contaminaci�n por pl�sticos es un problema emergente de salud p�blica que merece una atenci�n seria, ha se�alado Thava Palanisami, jefe de equipo del Laboratorio Australiano de Investigaci�n e Innovaci�n en Pl�sticos de la Universidad de Newcastle (Australia) en declaraciones a Science Media Centre (SMC). Por su parte, Kevin Thomas, director de la Alianza de Queensland para las Ciencias de la Salud Ambiental (QAEHS) de la Universidad de Queensland, tambi�n en declaraciones a SMC cuestiona la capacidad del estudio para identificar la presencia de micropl�sticos. "La cuesti�n clave es si el estudio detect� pl�sticos o si detect� mol�culas que se parecen a los pl�sticos. Es bien sabido que los micropl�sticos son muy dif�ciles de medir en la sangre humana y, seg�n los niveles de confianza publicados recientemente, los resultados presentados, en el mejor de los casos, solo sugieren la presencia de pl�sticos. Aunque hay que elogiar a los autores por sus esfuerzos para controlar la contaminaci�n, el estudio pasa por alto los hallazgos que demuestran que el m�todo de cromatograf�a de gases con espectrometr�a de masas por pir�lisis utilizado para cuantificar los nano y micropl�sticos no es adecuado para el polietileno y el cloruro de polivinilo, dos de los principales pl�sticos detectados. Es igualmente plausible que los l�pidos end�genos de la sangre se est�n identificando err�neamente como pl�sticos. El titular bien podr�a decir: 'Los pacientes que sufren infartos tienen m�s l�pidos en la sangre'".