Entrevista Exclusivo suscriptores Fueron cinco meses de persecución y hostigamiento que terminaron con su asesinato dentro del almacén donde trabajaba desde hacía cinco años.Óscar Giovanny Marulanda fue capturado en flagrancia por la Policía Metropolitana de Soacha tras la agresión. Foto: Archivo particularSUBEDITORA DE BOGOTÁ 14.07.2026 14:27 Actualizado: 14.07.2026 14:31
La última vez que Rosa Mayerly Olaya Coronado salió de su casa fue para cumplir una jornada más de trabajo en el almacén de artículos para el hogar donde llevaba cinco años vinculada, en Soacha. Nada hacía pensar que ese lugar, donde durante meses había soportado la presencia insistente de un hombre que no aceptó un “no” como respuesta, terminaría convirtiéndose en la escena del crimen que hoy investiga la Fiscalía General de la Nación como un feminicidio agravado.La reconstrucción que hizo el ente acusador durante la audiencia de imputación no comienza el domingo 12 de julio, cuando la mujer fue atacada con un cuchillo. Empieza cinco meses antes.Fue en febrero de este año cuando Óscar Giovanny Marulanda llegó por primera vez al establecimiento comercial donde trabajaba Rosa Mayerly. Allí la conoció y, según la investigación, le manifestó que quería iniciar una relación sentimental con ella. La respuesta de la mujer fue clara. No estaba interesada.Para cualquier otra persona, la conversación habría terminado allí. Para la Fiscalía, en cambio, ese fue el punto de partida de un comportamiento que, con el paso de los meses, fue escalando hasta convertirse en un permanente asedio.Los investigadores sostienen que, después de ese rechazo, Marulanda comenzó a frecuentar el almacén con la intención de buscarla. No se trató de encuentros casuales. De acuerdo con los elementos materiales probatorios recopilados por el ente acusador, el hombre insistía en acercarse a Rosa Mayerly pese a que ella ya le había expresado que no quería establecer ningún vínculo sentimental.Con el paso de las semanas, la situación dejó de limitarse al lugar de trabajo. La Fiscalía documentó que la mujer empezó a ser seguida y hostigada. El comportamiento atribuido al hoy procesado alcanzó un nivel que obligó a pedir ayuda. nEn dos oportunidades, la Policía Nacional tuvo que intervenir para garantizar que Rosa Mayerly pudiera regresar a su vivienda sin ser perseguida.Los acompañamientos ocurrieron después de su jornada laboral. Los uniformados la trasladaron desde el almacén hasta su residencia con el propósito de impedir nuevos episodios de hostigamiento. La investigación también estableció fechas específicas que muestran cómo el asedio continuó creciendo.El 10 de mayo, según el expediente, Marulanda llegó hasta la vivienda de la madre de Rosa Mayerly para buscarla e intimidarla. nMenos de un mes después, el 5 de junio, volvió a hacerlo.Esta vez acudió a la casa del excompañero sentimental de la víctima. De acuerdo con la Fiscalía, nuevamente pretendía encontrarla. Para el ente investigador, esos desplazamientos evidencian que la persecución ya no se limitaba al almacén donde ella trabajaba. El hombre, según la hipótesis judicial, buscó a Rosa Mayerly en distintos espacios de su vida personal, incluso en las viviendas de personas cercanas a ella.Durante la audiencia, el fiscal explicó que todos esos hechos hacen parte del contexto de violencia de género que rodeó el crimen. No se trató únicamente de una insistencia sentimental. Para el ente acusador, la negativa de la mujer fue el detonante de una conducta obsesiva.“La agresión que usted ejecutó en contra de ella fue por el hecho de no querer tener una relación sentimental con usted, lo que generó una obsesión”, manifestó el fiscal durante la diligencia judicial.En su intervención, el representante de la Fiscalía sostuvo que el comportamiento del procesado fue creciendo hasta convertir a Rosa Mayerly en el centro de una persecución permanente.“Usted la veía como una meta, como un propósito. Casi la vio como un objeto de su propiedad, toda vez que la buscaba, la hostigaba, la seguía y la asediaba”, agregó el delegado del ente acusador.El fiscal insistió en que la investigación ubica el caso dentro de un escenario de violencia ejercida contra una mujer precisamente por su condición de mujer.Según expuso durante la audiencia, el hoy procesado aprovechó la evidente desigualdad de fuerza que existía entre ambos y la ventaja que le daba portar un arma cortopunzante. “Ella se encontraba en condición de indefensión. Más allá de poder forcejear con usted, no pudo salvaguardar su vida ni su integridad”, sostuvo el funcionario judicial. Cinco meses después de aquel primer encuentro, la persecución terminó en el mismo lugar donde había comenzado.El ataqueEl domingo 12 de julio, hacia las 3:15 de la tarde, Óscar Giovanny Marulanda volvió a ingresar al almacén de cadena donde Rosa Mayerly cumplía su jornada laboral.Para la Fiscalía, no llegó allí por casualidad.El ente investigador sostiene que el hombre entró al establecimiento decidido a buscar nuevamente a la mujer que durante meses había rechazado cualquier acercamiento. “Finalmente, esto se vio reflejado con su presencia en dicho establecimiento comercial, abordándola en su trabajo y en su entorno, con el fin de que tuviese una relación sentimental con usted, aun cuando ella no quería”, afirmó el fiscal.Los segundos siguientes quedaron marcados por la violencia. Según la investigación, Marulanda sacó un cuchillo y atacó a Rosa Mayerly. La Fiscalía indicó que la mujer recibió cuatro heridas. El ataque ocurrió dentro del establecimiento comercial, frente a otras personas que se encontraban en el lugar. nLa agresión terminó tan rápido como comenzó. Gravemente herida, Rosa Mayerly fue auxiliada mientras varias personas alertaban a las autoridades.Rosa Mayerly fue trasladada de inmediato en una patrulla de la Policía Nacional al Hospital Cardiovascular de Cundinamarca, en Soacha. El personal médico intentó estabilizarla y atender las heridas que presentaba. Sin embargo, la gravedad de las lesiones hizo imposible salvarle la vida.Mientras ella era conducida al centro asistencial, la reacción de los uniformados permitió capturar en flagrancia al señalado agresor.La Policía Metropolitana de Soacha lo dejó a disposición de la Fiscalía General de la Nación, que en las horas siguientes presentó los elementos materiales probatorios recopilados hasta ese momento para solicitar su judicialización.La audienciaEl caso fue asumido por un fiscal de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Cundinamarca.Durante la audiencia, el ente acusador sostuvo que la investigación permitía establecer que el crimen no podía analizarse como un hecho aislado ocurrido dentro de un establecimiento comercial, sino como el desenlace de una conducta de persecución que se prolongó durante varios meses.Para la Fiscalía, los seguimientos, el hostigamiento, las búsquedas en diferentes lugares y la insistencia permanente demostraban que el procesado nunca aceptó la decisión de Rosa Mayerly de no iniciar una relación sentimental.En ese contexto, el delegado del ente acusador le imputó a Óscar Giovanny Marulanda el delito de feminicidio agravado. El hombre no aceptó los cargos.Después de escuchar los argumentos de la Fiscalía, un juez penal de control de garantías decidió imponerle medida de aseguramiento en centro carcelario mientras avanza el proceso judicial.La decisión tuvo como soporte los elementos presentados por la Fiscalía, que sostiene que el comportamiento del procesado estuvo precedido por un patrón de violencia de género.Durante la audiencia, el fiscal insistió en que la agresión no obedeció a una discusión ocasional ni a un encuentro fortuito. “Fue por el hecho de no querer tener una relación sentimental con usted”, reiteró el funcionario al explicar el motivo que, según la investigación, desencadenó el ataque.Para el ente acusador, el comportamiento atribuido a Marulanda muestra que el rechazo de la víctima fue reemplazado por una conducta de control y persecución.La investigación sostiene que el hombre no solo la buscaba en el lugar donde trabajaba, sino que llegó hasta la vivienda de su madre y de su excompañero sentimental con el propósito de encontrarla.En criterio de la Fiscalía, esa secuencia permite entender por qué el feminicidio no comenzó el domingo 12 de julio, sino meses antes, cuando la mujer manifestó que no quería establecer una relación sentimental y el hoy procesado decidió ignorar esa decisión.Tras conocerse el crimen, el alcalde de Soacha, Julián Sánchez ‘Perico’, confirmó la captura del presunto responsable y anunció acompañamiento institucional para la familia de Rosa Mayerly.“He solicitado a la Secretaría de Desarrollo Social de nuestra ciudad brindar acompañamiento total a la familia de la víctima y a las autoridades agilizar el proceso de judicialización”, manifestó el mandatario.La administración municipal informó que este corresponde al primer caso de feminicidio registrado en Soacha durante 2026.El alcalde también pidió que el caso no quede en la impunidad. “En Soacha no toleraremos ningún tipo de violencia contra nuestras mujeres ni permitiremos que quede en la impunidad. Solicitamos todo el peso de la ley para este agresor”, expresó.Mientras avanza el proceso penal, la investigación continuará con la recolección de nuevas pruebas y testimonios para esclarecer completamente lo ocurrido.Hasta ahora, la hipótesis de la Fiscalía sostiene que el crimen fue precedido por cinco meses de hostigamiento.La secuencia que reconstruyó el ente acusador comienza en febrero, cuando Rosa Mayerly rechazó iniciar una relación sentimental con Óscar Giovanny Marulanda. Continúa con los seguimientos, los acompañamientos de la Policía para protegerla al salir del trabajo, las búsquedas en la vivienda de su madre y en la de su excompañero sentimental, y concluye el 12 de julio, cuando el hombre ingresó al almacén donde ella trabajaba y, según la investigación, la atacó con un cuchillo. Esa es la línea de tiempo sobre la que la Fiscalía construyó la imputación por feminicidio agravado y la solicitud de medida de aseguramiento en centro carcelario.CAROL MALAVERSUBEDITORA SECCIÓN BOGOTÁEscríbanos a carmal@eltiempo.comLea también: Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










