Son más de 30.000 los colegiados extranjeros, la mayoría provenientes de América Latina. Muchos de ellos trabajan sin la especialidad homologada

Ofreuddys Daniel Estrada Leal había sido médico en Venezuela antes de llegar a España. Aquí, durante casi dos años, ese oficio quedó suspendido en un limbo administrativo. Mientras esperaba la homologación de su título, trabajó como expendedor de combustible en estaciones de servicio, como asistente administrativo en CaixaBank y como camarero por las noches. “Fueron años de esfuerzo, adaptación y perseverancia”, recuerda. El día en que recibió el correo que confirmaba la homologación estaba en el banco, en Navarra. “Aquel mensaje significó la posibilidad de volver a ejercer mi profesión”, explica.

Como él, son muchos los médicos migrantes que pasan por un largo proceso para poder ejercer en España y se han convertido en una pieza cada vez más importante del engranaje del sistema sanitario. Según cifras de la Organización Médica Colegial (OMC) aportadas a EL PAÍS, ya son más de 30.000 colegiados (de los 331.864 actuales) los que nacieron fuera de España, un número que se queda corto porque no todas las provincias tienen el dato desagregado. Esto supone prácticamente uno de cada 10 facultativos, una proporción que se duplica en Madrid y Cataluña, las comunidades con más médicos foráneos. La gran mayoría de ellos proceden de fuera de la Unión Europea. Sobre todo de América Latina, con Venezuela, Colombia y Cuba a la cabeza.