El inesperado campeón de la Unión Soviética en 1971 era un jugador de 2ª fila en su país, pero habría sido una estrella en cualquier otro

Alguien capaz de ganar un Campeonato de la Unión Soviética (URSS), el de 1971, por delante de tres campeones del mundo (Tal, Smyslov y Kárpov -quien lo fue cuatro años después-), un subcampeón (Bronstein) y otros rivales muy temibles, como Polugaievsky, su rival en la partida de este vídeo) sólo puede ser un fuera de serie. Vladímir Savon fue el protagonista de esa hazaña; sin embargo, sólo es conocido por los aficionados muy versados en la historia porque en la URSS era, en realidad, un gran maestro de segunda fila, si se compara con las estrellas más conocidas.

Y si los números de su brillante trayectoria no convencieran lo suficiente, basta analizar esta partida con un poco de calma para despejar la más mínima duda sobre su inmenso talento. El sacrificio de dama que plantea requiere una comprensión posicional, una visión táctica y una capacidad de cálculo preciso que sólo posee alguien que hubiera sido el número uno indiscutible en casi todos los demás países del mundo.