19 fotosWallis Simpson, de Mainbocher. Cuando en 1937 Wallis Simpson se casó con el duque de Windsor —el rey Eduardo VIII, que había abdicado por ella unos meses antes— no vistió de blanco, sino de un azul empolvado que acabaría bautizándose como 'Wallis blue', un tono creado expresamente para resaltar el color de sus ojos. Mainbocher (firma de moda estadounidense creada por el modisto Rousseau Bocher, uno de los máximos exponentes de la alta costura estadounidense) diseñó para ella un vestido de líneas depuradas, cintura ceñida y botonadura frontal que rompía con la exuberancia de las bodas reales de la época. Lo completó con un broche de zafiros y diamantes de Cartier en el cuello y unos guantes pensados para dejar visible su anillo de compromiso. Décadas después, el vestido ingresó en la colección del Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

AFP (via Getty Images)Grace Kelly (1956), de Helen Rose. Para su boda con el príncipe Rainiero III de Mónaco, Grace Kelly llevó el que muchos consideran el vestido de novia más influyente del siglo XX. Helen Rose, figurinista de MGM y diseñadora de vestuario de la actriz, lo creó como regalo del estudio tras semanas de trabajo y la participación de más de 30 costureras. Puede que el suyo no sea técnicamente un vestido de alta costura parisino, pero el cuerpo de encaje de Bruselas, las perlas cosidas a mano, el cuello alto y la falda de tafetán marcaron un antes y un después en la moda nupcial y siguen inspirando diseños casi 70 años después.