Análisis Exclusivo suscriptores En su mensaje del lunes festivo, el presidente electo hizo el anuncio de las primeras modificaciones en el aparato estatal.Presidente electo, Abelardo De La Espriella. Foto: Equipo de Abelardo De La Espriella.PERIODISTA14.07.2026 09:40 Actualizado: 14.07.2026 09:40
En un mismo anuncio, el presidente electo Abelardo de la Espriella comenzó a cumplir con dos de sus promesas de campaña: la reducción del Estado y el revolcón en la política de paz del Estado colombiano. En su mensaje de este lunes festivo, el mandatario entrante anunció que desaparecería algunas consejerías y cambiaría el enfoque de la Alta Consejería para la Paz. LEA TAMBIÉN Entre las consejerías que desaparecen están la de Reconciliación Nacional, para los Derechos Humanos y la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz. Asimismo, se pasará de una Alta Consejería para la Paz a una enfocada en la seguridad.“Se acaba el comisionado para la Paz porque no habrá más procesos de falsa paz en mi gobierno. Y a partir del 7 de agosto, el objetivo será la seguridad del pueblo y el desmonte total del perverso sistema de impunidad que reina en este momento y que se va a acabar desde que asuma el cargo en propiedad”, expuso De la Espriella en su mensaje del fin de semana.Con esta movida, Abelardo de la Espriella comienza a cumplir dos de los puntos cruciales de su esfuerzo electoral: la reducción del Estado -aseguró que cerca de 229 cargos se eliminarían y habría un ahorro anual de 10.000 millones de pesos- y el cambio de enfoque en la política de paz. LEA TAMBIÉN De la Espriella dejó ver las diferencias diametrales con el gobierno de Gustavo Petro. Por un lado, confirma que su intención es mediar todo relacionamiento con los grupos al margen de la ley a través del sometimiento a la justicia y de esta forma modifica una figura que está en el ordenamiento colombiano desde el gobierno de Belisario Betancur.Fue en este gobierno que se iniciaron formalmente los procesos de diálogo con los violentos y se dio paso a las figuras de comisionados de paz, que estuvieron al frente de las mesas con los distintos grupos. Luego, durante los gobiernos de Virgilio Barco y César Gaviria se tuvo la figura del consejero presidencial para la Reconciliación, Normalización y Rehabilitación.Fue durante el gobierno de Ernesto Samper que se estableció la figura del Alto Comisionado para la Paz y desde entonces se ha mantenido, con apenas ligeros cambios en cada administración. Esta será la modificación más grande desde que la figura apareció en el ordenamiento colombiano. LEA TAMBIÉN La movida para los expertos es consecuente con el enfoque de seguridad que tuvo De la Espriella durante la campaña presidencial. No obstante, ha llamado la atención debido a que cambio una figura que incluso estuvo durante el gobierno de Álvaro Uribe, cuando imperó la política de Seguridad Democrática.En este caso la pregunta es si solo habrá un cambio de nombre o si la modificación implicará cambio en las funciones. Por el momento, lo dicho por el mandatario electo indicaría que sí cambia el enfoque de dicha dependencia. La duda que aún queda es si de igual manera este servirá como enlace para hablar con los grupos al margen de la ley, para que en este caso se involucren en la ruta de sometimiento, o si tendrá unas tareas más enfocadas en el seguimiento a la política de seguridad del nuevo gobierno, que es uno de los puntos fundamentales de la administración entrante.“Es una cosa más simbólica, realmente no tiene mucho sentido tener una consejería para la seguridad cuando se tiene un ministerio completo para esa tarea”, dijo Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares). Esta recordó que la figura del comisionado es más como articuladora en temas como derechos humanos y paz, que es un tema que tiene ramificaciones en distintas carteras. LEA TAMBIÉN El debate sobre la implementaciónEl punto que ha generado mayores discusiones es el del fin de la Unidad para la Implementación del Acuerdo de Paz y el paso de sus funciones a lo que hasta hoy es la Alta Consejería para la Paz, que ahora sería para la seguridad. Curiosamente Abelardo de la Espriella volvería a un enfoque propio de la primera parte del gobierno de Gustavo Petro.Apenas asumió la actual administración, se buscó cambiar la arquitectura de la implementación del gobierno de Iván Duque. Entre esas modificaciones se acabó la Consejería para la Estabilización, que estuvo a cargo de Emilio Archila, y se pasó a una Unidad para la Implementación supeditada a la Alta Consejería para la Paz.En este caso, Abelardo de la Espriella propondría una estructura similar, pero con el cambio de enfoque en la entidad que actualmente lidera Otty Patiño. Pasado un año de dicho cambio, el gobierno Petro tuvo que echar reversa y volver a poner la implementación como una alta consejería independiente. LEA TAMBIÉN “¿Pero, cuál fue el gran error? Eliminar la consejería encargada de la implementación del acuerdo de paz porque se pensó que el alto comisionado para la Paz podía tener en un solo universo la implementación del acuerdo de paz y los nuevos diálogos con grupos rebeldes o con grupos no rebeldes. Esta fusión trajo consecuencias”, dijo en su momento Gloria Cuartas, responsable de dicha dependencia.Aunque sí se demostró la ventaja de una alta consejería independiente para la implementación, el cambio no tendría mayor impacto, pues expertos han señalado que el verdadero debate es sobre cuál será el futuro de lo acordado con las extintas Farc.“Las consejerías se pueden eliminar, las funciones redistribuir entre otros ministerios, pero eso no resuelve el asunto de fondo: el acuerdo, su cumplimiento y seguimiento no se define por un plumazo; el acuerdo y todo lo que se deriva de este se encuentra asentado en la ley y la Constitución”, señaló Gabriel Cifuentes, columnista de este diario. LEA TAMBIÉN Cifuentes apuntó que las funciones pueden ser asumidas por otras dependencias, incluyendo la consejería de seguridad. El tema a hacerle seguimiento es la aplicación de dicha implementación: “Ahora bien, el anuncio de acabar con la Consejería y transformar la oficina del alto comisionado para la Paz por una consejería de seguridad augura tiempos en donde el proceso del 2016 enfrentará momentos muy difíciles”.Esta fue una observación que también hizo Jorge Mantilla, investigador y PhD en Sociología del Crimen. Señaló que hay una orden del 2022 de la Corte Constitucional y dos autos de 2026 en ese mismo sentido en los que se le ordena al Gobierno reorganizar el Dapre para “que se implementara el acuerdo de paz”, sobre todo en el tema de las garantías de seguridad de los firmantes.En ese sentido, señaló que es poco probable que el gobierno entrante pueda hacer mayores modificaciones. “No creo que puedan acabar los programas en su totalidad, podrán cambiarle el nombre”, señaló el experto, que de igual forma llamó la atención en que se ha demostrado que este tipo de estrategias de corte social van de la mano con el objetivo de que las “ofensivas militares tengan éxito”. LEA TAMBIÉN El tema pasará por la forma en que se apliquen las modificaciones. Si se gerencian de buena forma los temas de la implementación, no importará que quede bajo la sombrilla de lo que pase a ser la oficina del alto comisionado para la paz. La implementación está en manos de distintas instancias y lo que hacía la Unidad era servir de articuladora. La discusión pasa por el lado de si el gobierno De la Espriella otorgará los recursos o no para estos deberes contraídos por el Estado colombiano. Ya el gobierno Petro demostró que el tema pasa por la voluntad política. En una primera parte de su gobierno supeditó el tema a la 'paz total' y no tuvo mayores avances. Solo fue en la segunda parte de su mandato, cuando se enfocó en dichos temas, que hubo mayores avances, aunque aún las deudas son muy grandes frente a lo que acordó el Estado colombiano en 2016. #ElTiempo #NoticiasColombia #ÚltimaHora Foto:JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADORedacción política Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








