Hay imágenes que, más allá de la anécdota o del color del momento, funcionan como una radiografía perfecta de cómo funciona el poder real en la Argentina. En las últimas horas, dos fotografías tomadas una a miles de kilómetros de Buenos Aires y otra en Puerto Madero que han venido a confirmar, una vez más, que la impunidad es la verdadera ley que reina en nuestro país. Comencemos por el caso de Martín Insaurralde. El exjefe de Gabinete bonaerense, que ya tiene sobre sus espaldas un historial que todos conocemos, volvió a aparecer en escena. Esta vez, en unas imágenes posteadas en redes sociales donde se lo ve disfrutando de un partido de fútbol rodeado de un grupo de gente que, si uno se pone a mirar en detalle, asusta. Quién es Rodrigo Fernández Prieto, el empresario en cuya casa apareció Martín Insaurralde festejando el triunfo de Argentina
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Entre los presentes estaba Juan Nápoli, un banquero que en su momento tuvo vínculos muy estrechos con Javier Milei y que, al mismo tiempo, apareció salpicado por aquella polémica trama de compra-venta de dólares durante la gestión de Alberto Fernández, Sergio Massa y Cristina Kirchner, en la casa de un desarrollador inmobiliario de Puerto Madero a quien yo no conocía, pero que parece haber sido un engranaje clave. El entramado detrás de la foto de Martín Insaurralde Pero lo más grave de la foto de Martín Insaurralde no es solo la presencia del banquero. Lo verdaderamente escandaloso —y yo diría obsceno— es que en ese mismo grupo estaba el hermano de Ricardo Lemos Arias, un camarista de La Plata que resulta ser, nada más y nada menos, el juez que tiene bajo su ámbito causas judiciales vinculadas directamente con el propio Insaurralde. Es una cosa de locos. Es la foto perfecta de la corporación argentina: el político bajo sospecha, el financista de turno y el entorno directo de la Justicia que debe investigarlo, todos juntos, compartiendo una tribuna como si nada pasara en un departamento de Puerto Madero. Es de una impunidad que directamente da vergüenza ajena. El número dos de Juan Bautista Mahiques viajó al Mundial para ver a Argentina: pidió licencia y permanecerá una semana en Estados Unidos Santiago Viola en Kansas: ¿un nuevo caso Adorni? Ahora bien, crucemos de vereda. Les cuento también que tenemos a otro argentino que estuvo en Kansas viendo a la Selección. Se trata de un tipo muy polémico, por no decir muy opaco, que se llama Santiago Viola. Para quienes no lo tienen del todo ubicado, Viola es viceministro de Justicia del gobierno de Javier Milei, es un hombre de extrema confianza de Karina Milei y viene con un currículum muy complicado en materia de operaciones políticas y judiciales un tanto turbias. Además, ha jugado un papel fundamental en el armado jurídico de La Libertad Avanza y hoy se desempeña bajo la órbita del ministro de Justicia. Santiago Viola, viceministro de Justicia, en Kansas City viendo Argentina-Suiza. Este señor fue fotografiado en Kansas, Estados Unidos, el sábado durante el partido de Argentina. Yo no tengo ningún problema con que la gente viaje y vaya a ver un partido de fútbol, por supuesto que no. El problema es que fue el propio gobierno del presidente Milei el que se cansó de repetir que este tipo de cosas no debían hacerse. Esto que estamos viendo con Viola me suena al comienzo de un nuevo "caso Adorni". Ya vimos cómo aquella famosa fotografía del vocero presidencial con su esposa en Nueva York desató un escándalo: tiraron de la cuerda y empezó a aparecer un montón de porquería. Yo les aseguro una cosa: si en este caso de Santiago Viola tiran de la cuerda, van a aparecer cosas muchísimo peores que las de Adorni. Estamos hablando del viceministro de Justicia de un gobierno que llegó prometiendo "ordenar la casa" y terminar con los privilegios de la casta. Al final del día, las dos postales se tocan. En una punta tenemos a Martín Insaurralde y sus conexiones judiciales; en la otra, al viceministro de Milei contradiciendo el discurso oficialista. Si uno tira de ambas cuerdas, lo que encuentra es el mismo espanto de siempre: la política, la justicia y los negocios cruzándose en una mesa de impunidad que los argentinos seguimos pagando. MEG/LT







