Eusebio ValParís. Corresponsal 14/07/2026 11:57 Actualizado a 14/07/2026 12:25 Cuando en febrero del 2022 Vladímir Putin ordenó la invasión de Ucrania, a la que negaba incluso su derecho a existir, no podía imaginar que cuatro años y medio después soldados y pilotos de Kyiv desfilarían en París, como héroes y aliados. La parada militar de este martes en los Campos Elíseos, con ocasión del Día de la Bastilla, la fiesta nacional francesa, ha sido una demostración de unidad europea y un homenaje a Ucrania por su coraje.El último desfile del 14 de Julio bajo la presidencia de Emmanuel Macron, que dejará el Elíseo en mayo del 2027, ha querido ser especial, con más participantes que nunca -6.800 militares a pie-, 315 vehículos, un centenar de aviones y 31 helicópteros. Pero lo más significativo ha sido la presencia de 500 militares de países aliados, la mayoría de la Coalición de Voluntarios para Bosnia. España ha enviado a 21, con representación de tropas de tierra, infantes de marina y miembros del Ejército del Aire y del Espacio. Surcó asimismo el cielo parisino un caza F-18 con base en Zaragoza.El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, saluda a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, antes del desfile de ParísBENOÎT TESSIER / POOL / AFPEl número de militares extranjeros ha sido forzosamente reducido, por razones logísticas, pero con carga simbólica. Para el desfile se escogió el lema de “El despertar estratégico de Europa”, un mensaje claro frente a Rusia y también dirigido a la Administración Trump ante sus continuos desaires a sus aliados de la OTAN. Estaban presentes en la tribuna muchos líderes europeos, entre ellos Pedro Sánchez, el canciller Friedrich Merz o el primer ministro saliente Keir Starmer, que arroparon al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acompañado por su esposa. La víspera, todos asistieron a una cena en el Elíseo. Los soldados ucranianos, 25, desfilaron al final del contingente de aliados. En la apertura del desfile, dos Mirage 2000B volaron al lado de los nueve Alfajets de la Patrulla de Francia, la unidad acrobática nacional. Como copilotos de los Mirage iban dos ucranianos formados en Francia.Fue significativo que entre las unidades francesas escogidas para participar en el desfile había varias desplegadas en el flanco este de la OTAN para asegurar la protección frente a la amenaza rusa. Entre ellas, militares del regimiento de carros de combate estacionado en Rumanía, del batallón multinacional de la OTAN en Estonia, de submarinistas y artificieros del Mediterráneo y fuerzas especiales de despliegue rápido del Ejército del Aire y del Espacio.Como cada año, el desfile sirve para exhibir el poder de disuasión nuclear de Francia, el único país de la Unión Europea, después de la salida del Reino Unido, que posee armas atómicas propias. Sobre los Campos Elíseos volaron un Airbus cisterna y de transporte, vital para la proyección estratégica en caso de crisis, así como siete cazabombarderos Rafale capaces de llevar misiles nucleares. A pie desfilaron marineros de los submarinos atómicos.Bajo el impulso de Macron, Francia ha reivindicado en los últimos años, con múltiples iniciativas, su vocación de liderazgo europeo en el ámbito de la defensa. Uno de los pasos más importantes se dio a principios de marzo, durante la visita del presidente a la base de Île Longue (Bretaña), que alberga los cuatro submarinos portadores de misiles nucleares de largo alcance que se turnan para mantener una patrulla permanente. El desplazamiento a esta base tan sensible y superprotegida, casi siempre de imposible acceso, fue excepcionalmente abierto a un grupo de periodistas franceses y extranjeros, con la voluntad expresa de darle publicidad.En Île Longue Macron pronunció un discurso para lanzar su oferta de “disuasión avanzada”, una iniciativa criticada por la extrema derecha. El presidente dijo que Francia ponía su arsenal como garantía para otros países aliados en Europa y para disuadir a un potencial enemigo de un ataque. Eso podría incluir eventualmente el despliegue ocasional de armas francesas en territorio de los aliados, algo que enfurece a Moscú. Se trata de un intento, aunque parcial e insuficiente por ahora, de superar el paraguas de protección estadounidense vigente desde el final de la II Guerra Mundial. Quienes se han adherido a este proyecto, como Alemania, Bélgica, Polonia, los Países Bajos, Grecia o Dinamarca, aceptan realizar ejercicios y planificación conjunta con los franceses, si bien la decisión final de apretar o no el botón nuclear corresponderá siempre al presidente de Francia.Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)