Antes de convertirse en una fuente de ingresos récord para las arcas estadounidenses, los aranceles impulsados por Donald Trump terminaron convirtiéndose en una de las derrotas judiciales más costosas de su carrera política. Un reporte de las cuentas del Gobierno de Estados Unidos publicado este lunes demuestra que ya ha devuelto más de 81.000 millones de dólares a empresas importadoras después de que la Suprema Corte declarara en febrero que buena parte de las tarifas eran ilegales.El fallo puso fin a la estrategia con la que Trump había sustentado gran parte de su política comercial desde el llamado Día de la Liberación, en abril de 2025, cuando anunció un gran paquete de aranceles contra prácticamente todos sus socios comerciales utilizando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés).

La Casa Blanca defendía que las tarifas servirían para reactivar la manufactura estadounidense, reducir el déficit comercial y aumentar los ingresos fiscales. Además, las consideraba como un acto de justicia ya que, bajo la retórica de Trump, el mundo lleva décadas abusando de Estados Unidos. Sin embargo, la Suprema Corte concluyó que esa legislación no otorgaba al presidente la facultad de imponer aranceles de forma generalizada y unilateral, lo que obligó al Gobierno a devolver los recursos cobrados bajo ese esquema.