Noruega ya ha dado por concluido un Mundial que ha cambiado para siempre la percepción internacional de su selección. Aunque el combinado nórdico cayó en los cuartos de final frente a Inglaterra, el torneo ha supuesto un antes y un después para un equipo liderado por Erling Haaland, convertido en uno de los grandes protagonistas de la competición.El delantero del Manchester City ha regresado a su país como un auténtico ídolo nacional. La expedición fue recibida oficialmente por la Familia Real de Noruega en el Palacio Real de Oslo, donde el rey Harald, el príncipe heredero Haakon y los príncipes Ingrid Alexandra y Sverre Magnus felicitaron personalmente a los jugadores por el histórico papel realizado durante el campeonato.PUBLICIDADLa propia Casa Real compartió varias imágenes del encuentro, que rápidamente se hicieron virales. Entre ellas destacó el solemne apretón de manos entre el rey Harald y Haaland, así como un momento mucho más distendido en el que los jóvenes miembros de la familia real se sumaban al ya famoso gesto del “remo vikingo”, la celebración popularizada por la selección durante el Mundial.El príncipe Haakon incluso acompañó el momento golpeando un tambor para marcar el ritmo de la coreografía, en una escena que reflejó el ambiente de orgullo con el que el país recibió a sus futbolistas.PUBLICIDADLa celebración continuó después en las calles de Oslo, donde cerca de 90.000 aficionados acompañaron a los jugadores en una multitudinaria recepción que confirmó el enorme impacto que ha tenido esta generación en el fútbol noruego.Sin embargo, hubo un detalle completamente ajeno al fútbol que terminó acaparando buena parte de la conversación en redes sociales.Cuando Haaland descendió del avión que trasladó a la selección hasta Oslo, muchos se fijaron en el peculiar objeto que llevaba en la mano: una botella de whisky acompañada por un mapache disecado.PUBLICIDADLa explicación no tardó en aparecer. Se trata de un exclusivo souvenir adquirido en Dallas, una de las sedes donde Noruega disputó partidos durante el Mundial. La pieza pertenece a una conocida tienda tejana especializada en artículos tradicionales del oeste americano y consiste en una botella de whisky colocada sobre una base de madera junto a un mapache disecado que parece abrazarla.Lejos de tratarse de un simple recuerdo turístico, el artículo tiene un precio de 750 dólares y ya era considerado una pieza muy exclusiva antes del torneo. Sin embargo, la fotografía de Haaland sosteniéndolo durante su regreso a Noruega disparó el interés internacional hasta el punto de agotar todas las existencias.PUBLICIDADLa imagen del delantero con el llamativo souvenir ha recorrido las redes sociales prácticamente al mismo ritmo que las fotografías de la recepción oficial en el Palacio Real.Tras unos días de celebraciones en su país, Haaland ha abandonado discretamente el palacio real de Oslo por la pueta de atrás para poner rumbo a Sicilia en su avión privado y disfrutar de unas merecidas vacaciones. Un descanso que llega después del Mundial que ha consolidado definitivamente a Noruega como una selección capaz de competir entre las mejores y que ha convertido a su gran estrella en todo un héroe nacional, dentro y fuera del terreno de juego.PUBLICIDAD