Mar o montaña. Frío o calor. Orden o caos. Lamine Yamal o Mbappé. España o Francia. Para gustos, los colores. Lo que es seguro es que la primera semifinal del Mundial confirma una nueva rivalidad, un clásico del fútbol moderno, un choque entre las que seguramente son las dos selecciones más potentes del mundo, si Messi se lo concede. En Dallas, los dos lados de los Pirineos se enfrentan en una semifinal de un gran torneo por tercera ocasión consecutiva. En las dos anteriores, la Eurocopa 2024 y la Nations League 2025, De la Fuente y sus chicos estuvieron más avispados y se colaron en la final. Pero de poco servirá el pasado cuando el balón empiece a corretear por el verde del AT&T Stadium, bien tapado, esquivando el calor abrasador que reina en el estado de Texas estos días.La selección española camina con paso firme por el torneo, disipadas ya las dudas iniciales, aunque su juego, siempre efectivo, no está alcanzando los grados de brillantez de otras ocasiones. Pero tal es la velocidad de crucero que luce la roja, tal es la confianza que se ha instalado en un grupo de jugadores que parecen construidos para ganar, que han aprendido a competir como nadie, como Alemania o Italia en su mejores tiempos, que incluso sin tener su mejor versión son capaces de meterse en toda una semifinal del Mundial, hito que hasta ahora solo se había alcanzado en una ocasión en la historia del fútbol español: por supuesto, en Sudáfrica’2010.El francés está en estado de gracia, lleva 8 goles; mientras que el español busca su primer gran recitalEl equipo de De la Fuente ha dado buena cuenta de Austria, Portugal y Bélgica en las eliminatorias Han sido tres partidos en los que ha dominado el juego indiscutiblemente, pero en los que ha echado en falta algo de frescura en los últimos metros. Frescura que debe aportarle Lamine Yamal, que sigue mejorando en cada partido, más activo, más acertado, y al que se le presenta el nuevo reto de su vida midiéndose al equipo de Mbappé. La suya es otra rivalidad de nuevo cuño que va camino de alimentar emociones de todo tipo durante años. Un pique precioso que nació con los enfrentamientos entre el Barça y el PSG en los inicios de Lamine, continuó en los clásicos con el fichaje de Mbappé por el Real Madrid y que ahora el Mundial eleva a un nuevo nivel, superior.Francia no le puede traer mejores recuerdos al astro de Rocafonda, autor de uno de los mejores goles de la pasada Eurocopa al colocar el balón en la escuadra en las mismas narices de Rabiot en la semifinal disputada en el Allianz de Múnich. Pero es que un año más tarde, esta vez en Stuttgart, firmaba otros dos goles ante les bleus para clasificar a España para una final que acabaría perdiendo por penaltis ante Portugal.Aunque es difícil aseverar algo así de una selección como Francia, ya de por sí temible, semifinalista en los tres últimos Mundiales y campeona en el 2018, el equipo de Deschamps parece haber dado un paso adelante más en este torneo. La confirmación de Dembélé como una estrella indiscutible, confianza abonada por Luis Enrique, el estado de gracia de Mbappé y la irrupción de un gigante como Olise, cuya superioridad física y técnica da miedo, han convertido a Francia en el equipo más temido del Mundial por su arsenal ofensivo, que nadie es capaz de igualar. “Sabemos que los cuatro jugadores que tiene Francia arriba están más cómodos cuando transitan ofensivamente, pero venimos de jugar muchas veces contra ellos, todas a nuestro favor, y esperemos que mañana –por hoy– sea igual”, confiaba Álex Baena, uno de los fijos en el once titular español.Porque saben los franceses que España les ha tomado la medida. Que el combinado de De la Fuente ha sabido minimizar como nadie todo el poder de Mbappé y compañía, y también ha sabido encontrar la manera de hacerle daño, como demuestran sus últimos enfrentamientos. Aunque en el duelo de hoy en Dallas también entrarán en juego aspectos que poco o nada tienen que ver con el deporte. Habrá que examinar la reacción de los internacionales franceses después de la inesperada y lamentable boutade de Rajoy, que puede convertirse en un boomerang, en motivación extra para los galos.Es la tercera semifinal seguida entre ambos, en las anteriores ganó España y Lamine le ganó el duelo a MbappéA nivel deportivo, la agónica victoria de España en cuartos ante Bélgica gracias al gol de Merino abrió un debate, cuyas proporciones son difíciles de valorar ahora mismo. Y tiene que ver con el rol de Pedri, que parecía una pieza intocable, su fútbol le valida, pero del que De la Fuente optó por prescindir de inicio para situar a Fabián. La fórmula le dio resultado, avalado además por el gol del andaluz, y de cara a semifinales la incógnita sobre quién será titular ante Francia crece a cada minuto. El resto de la baraja en el once español parece repartida, ya con todos los futbolistas asentados y conscientes de sus respectivos roles. Volverán a jugar un papel importante los suplentes dado el escenario que planteará Francia, un rival muy físico que requerirá de un esfuerzo de energía muy importante, por mucho que España querrá dominar la posesión e impedir sus temibles transiciones.Aunque es imposible discernir quién teme a quién. Sobran los argumentos para unirse a los dos bandos de la discusión. Por eso es el clásico del fútbol moderno. El partido que todo el mundo quiere ver. Dallas les concederá el deseo.Nací en Barcelona en 1975 y he desarrollado toda mi carrera en el ámbito deportivo. Aprendí en Mundo Deportivo, me asenté en La Razón, el ABC me devolvió al periodismo y La Vanguardia, donde trabajo desde 2015, me dio la oportunidad de crecer.