OpiniónBogotá sabe cómo responder a un temblor, pero aún tiene pendiente convertir esa preparación en una cultura de prevenciónSusto causó el sismo en Bogotá Foto: Archivo particular13.07.2026 23:17 Actualizado: 13.07.2026 23:17
Cada vez que un sismo se siente en Bogotá ocurre la misma escena: evacuaciones, llamadas y preocupación. Horas después, la ciudad vuelve a la rutina. El problema es que la preparación no puede depender de la memoria que deja un temblor.Bogotá ya no es una ciudad que desconozca sus amenazas. Durante las últimas dos décadas ha construido uno de los sistemas de conocimiento sobre riesgo sísmico más completos del país. Cuenta con una microzonificación que permite entender cómo respondería el suelo en los distintos sectores de la ciudad. El Idiger ha desarrollado escenarios de daños y pérdidas para orientar la toma de decisiones, mientras que el Plan de Ordenamiento Territorial incorporó la gestión del riesgo como un componente estratégico del desarrollo urbano. LEA TAMBIÉN El reto ahora es distinto. Ya no consiste en producir más estudios, sino en convertir ese conocimiento en una verdadera cultura de resiliencia.Los documentos técnicos del último POT muestran una realidad que merece atención. El75 % del parque construido corresponde a edificaciones levantadas entre 1960 y 1999, y el 95 % de las edificaciones tienen cuatro pisos o menos, predominando sistemas constructivos en mampostería que requieren seguimiento permanente, especialmente en los sectores más populares. A esto se suma una transformación urbana que pocas veces aparece en el debate. Según el Censo Inmobiliario de Bogotá, cerca del 70 % de los predios están sometidos al régimen de propiedad horizontal. En otras palabras, millones de personas viven en edificios y conjuntos residenciales donde la primera respuesta frente a una emergencia dependerá, antes que de cualquier entidad pública, de la preparación de la propia comunidad.Ciudadanía en Bogotá salió a las calles en medio temblor. Foto:EL TIEMPOAunque la legislación exige que las copropiedades cuenten con planes de emergencia, hoy no existe un mecanismo que permita verificar periódicamente su actualización ni evaluar qué tan preparadas están las administraciones. En muchos casos el plan existe porque la norma lo exige, pero termina archivado y desactualizado, perdiendo su principal propósito, que es proteger la vida.Por eso, Bogotá debería dar un paso más y crear el programa Bogotá Resiliente, acompañado por un sello Bogotá Resiliente para las propiedades horizontales y demás edificaciones de alta ocupación. Un edificio preparado debería demostrar que mantiene actualizado su plan de emergencias, realiza simulacros periódicos, cuenta con brigadas capacitadas, identifica a la población que requiere atención prioritaria y capacita de manera permanente a administradores y personal operativo. LEA TAMBIÉN Temblor en Bogotá 8 de junio 2025 Foto:César Melgarejo/Milton DíazEsta certificación podría renovarse cada dos años, contar con el acompañamiento técnico del Idiger y generar incentivos para las copropiedades que mantengan altos estándares de preparación.Bogotá ya hizo una parte importante del trabajo. Conoce sus amenazas y cuenta con instituciones técnicas sólidas. El siguiente paso consiste en llevar ese conocimiento a cada edificio y a cada comunidad. Prepararnos antes del próximo sismo no es una señal de pesimismo. Es una muestra de madurez institucional y de respeto por la vida. Si queremos una ciudad verdaderamente resiliente, la prevención debe dejar de ser un documento archivado para convertirse en una práctica cotidiana. Ojalá el Concejo distrital tome nota.OMAR ORÓSTEGUIDirector GovlabUniversidad de La Sabana Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







