Celia tiene 22 años y no suele salir de casa sin hacerse el eyeliner. Todos los días, los cinco minutos que tarda en maquillarse forman parte de su rutina. Un día, decidió no hacérselo e ir a la universidad “al natural”. Y una compañera de clase le preguntó varias veces (con toda la buena intención) si estaba bien o si le pasaba algo. “Siento presión a diario por maquillarme, para no parecer que estoy cansada o que tengo 'mala cara'. También por evitar que alguien me pregunte si estoy cansada o si estoy bien”, cuenta la joven.
El de Celia no es un caso aislado. La presión estética hace que muchas mujeres reciban este tipo de comentarios si no se maquillan: el aspecto que se considera 'normal' es el de las caras maquilladas. Hace unos días, Claudia Polo (@soulinthekitchen), influencer y autora de libros de cocina, publicó en la plataforma Substack un texto titulado “Llevo una semana sin maquillarme y me han dicho ocho veces que si estoy enferma”. En él, cuenta cómo tras quince años poniéndose corrector de ojeras a menudo, decidió dejar de usarlo. El resultado: en poco tiempo, le preguntan ocho veces si está mala. “No, estoy genial, la verdad. Me encuentro estupendamente. De hecho, tengo una energía especial, diría que estaba incluso radiante, alegre, brillante, exuberante hasta que me has llamado fea”, escribe.







