Cientos de coches esperaban durante horas para cruzar la frontera. El destino era países como Mongolia, Kazajistán, Georgia y Finlandia. El lugar del que huían: Rusia. En septiembre de 2022, el Kremlin lanzaba una “movilización parcial”, meses después del inicio de la invasión a gran escala en Ucrania y de los primeros avances de las tropas de Kiev. El resultado fue un éxodo histórico de entre 800.000 y un millón de personas. Ahora, Vladímir Putin quiere evitar a toda costa que este escenario se repita. Rusia ha cerrado siete puestos de control ferroviarios fronterizos con Finlandia, Estonia y Letonia, por donde no pueden transitar personas, vehículos ni mercancías. Las autoridades no han revelado los motivos de los cierres ni cuándo podrían reabrirse los puestos de control. Pero varios expertos en inteligencia de código abierto (Osint) y analistas militares apuntan a que estos serían los primeros pasos hacia una nueva movilización en el país. Una fuente anónima cercana al aparato militar del Kremlin sostuvo que Vladímir Putin esperará hasta octubre, después de las elecciones legislativas en septiembre, para anunciar el reclutamiento de nuevas tropas. Según la misma fuente, la estrategia no es cerrar oficialmente las fronteras, sino argumentar presuntos problemas técnicos, refuerzos de control, o medidas sanitarias. “Por lo tanto, abandonar Rusia se volverá extremadamente difícil o prácticamente imposible durante el período que sea necesario”, sostiene. Putin quiere intentar cerrar a cal y canto el país porque sabe que su apuesta es arriesgada. “Desde el inicio de la invasión a gran escala hace más de cuatro años, se ha esforzado por proteger a los rusos de a pie del impacto de la guerra. A cambio, Putin esperaba que se abstuvieran de oponerse o criticar la invasión. Cualquier intento de reclutar a un gran número de rusos rompería este contrato social tácito y podría desestabilizar el país”, explica Mykola Bielieskov, investigador del Instituto Nacional de Estudios Estratégicos, en un análisis de Atlantic Council compartido con El Confidencial. TE PUEDE INTERESAR A pesar de los riesgos políticos, cada vez hay más señales de que Putin está preparando un movimiento militar. La semana pasada, un periodista ruso llamado Dmitry Kolezev publicaba una entrevista con un general ruso que aseguró, bajo condición de anonimato, que Putin apuesta por que sus fuerzas consigan tomar el Donbás para finales de este año. Por lo tanto, ha rechazado futuras negociaciones de paz o un alto al fuego en el frente ucraniano. “El general afirmó que el Kremlin necesitaría reclutar al menos 55.000-60.000 militares por mes para reemplazar las tasas actuales de bajas rusas y tomar el Donbás antes de la fecha límite, a finales de año. Es un objetivo que calificó de ‘poco realista’ dadas las carencias de mano de obra rusa y las tasas de reclutamiento decrecientes”, afirma un informe del Institute for the Study of War (ISW). “El Kremlin está priorizando la toma del Donbás por encima de todos los demás objetivos, y está considerando declarar la movilización, ya sea pública o secretamente, para abordar la escasez de mano de obra con el fin de tomarlo”, añade. Las señales llegaron directamente del propio portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov. Después de afirmar durante años que la invasión a gran escala en Ucrania es una “operación militar especial”, Peskov aseguró que se había convertido en una “guerra real” y culpó a los países occidentales que apoyan a Kiev. TE PUEDE INTERESAR “Hay una guerra en curso, una guerra de verdad. ¿Saben por qué es una guerra? Porque todo empezó como una operación militar especial. Sigue siendo una guerra porque detrás de Kiev están Berlín, París, La Haya, Oslo y, lamentablemente, Washington”, declaró. Según Peskov, los aliados occidentales están ayudando a Ucrania a "apuntar a través de sus satélites y a guiar armas extranjeras hacia nuestros objetivos a través de toda su infraestructura", añadió, en referencia a la ofensiva ucraniana contra refinerías y depósitos de combustible. Este cambio de narrativa puede interpretarse como una manera de preparar a la población rusa para un aumento de las hostilidades. O para una movilización militar en un futuro cercano. ¿Un reclutamiento total o escalonado? Desde el inicio de la invasión a gran escala, Vladímir Putin ha reclutado a nuevos soldados entre las minorías étnicas rusas y los presos. Además, el Kremlin ha intentado atraer a voluntarios aumentando los salarios y las recompensas por alistamiento. ”Estas políticas han demostrado ser muy efectivas, pero quizás ya no sean suficientes. Con el número de voluntarios disminuyendo y el suministro de prisioneros prácticamente agotado, Putin se encuentra ahora en una posición difícil”, sostiene Mykola Bielieskov. “Sabe que, a menos que Rusia logre mantener su superioridad numérica en el campo de batalla, la invasión de Ucrania se convertirá en un sangriento atolladero. Sin embargo, sigue rechazando cualquier mención a concesiones y se niega a rebajar sus ambiciones políticas. Todo apunta, por lo tanto, a una movilización a gran escala en los próximos meses”, continúa. En noviembre del año pasado, el presidente ruso firmó un proyecto de ley que permite desplegar reservistas en áreas de combate sin declarar la movilización. Los analistas del Institute for the Study of War apuntaron en ese momento que esta medida se podría utilizar para justificar un movimiento militar escalonado. Kateryna Stepanenko, investigadora del ISW experta en Rusia, explicó a finales del año pasado que esta medida apunta a que Putin se mantendrá firme en su decisión de evitar un reclutamiento a gran escala en Rusia. “Su ejecución burocrática resulta extremadamente compleja debido a los trámites administrativos y los requisitos de entrenamiento de los reservistas; agotaría las reservas rusas que el Kremlin está fortaleciendo ante una posible confrontación con la OTAN; y tendría consecuencias devastadoras para la economía, el mercado laboral y la estabilidad del régimen ruso”, afirmó en una entrevista anterior con El Confidencial. TE PUEDE INTERESAR “La enmienda permitirá al Kremlin facilitar movilizaciones escalonadas mucho menores que podrían mantener la mano de obra rusa en los niveles actuales de forma continua y a un menor coste financiero”, añadió Stepanenko. Los rumores sobre la movilización se han extendido en medios de comunicación, canales de Telegram de militares rusos y han aumentado tras el cierre de algunas fronteras rusas. La noticia ha llegado a la población rusa, en un momento en el que las promesas de Donald Trump para un acuerdo de paz no se han cumplido y tras los repetidos ataques contra la infraestructura ucraniana. Además, los habitantes de Moscú han sufrido restricciones en los servicios de red e internet por el temor del presidente ruso a las oleadas de ataques con drones ucranianos. En el Día de la Victoria, Putin “blindó” la capital y algunas zonas quedaron prácticamente incomunicadas. Una investigación del medio de comunicación ruso afirmó que la incertidumbre sobre el futuro de Rusia en la guerra y el temor a la movilización han provocado un aumento de la compra de propiedades en el extranjero. Según la plataforma inmobiliaria Prian.ru, la demanda de propiedades residenciales en el extranjero aumentó un 20% en el primer semestre de 2026 en comparación con el segundo semestre de 2025. TE PUEDE INTERESAR “La tensa situación geopolítica está obligando a algunos compradores a buscar más activamente un domicilio alternativo”, declaró Filipp Berezin, analista principal de Prian.ru, a Ni el coste político, social y económico de una hipotética movilización parece disuadir a Vladímir Putin. Aunque algunos analistas como Mykola Bielieskov apuntan a que ni siquiera esta medida puede ser suficiente para acabar con la guerra. “La guerra entre Rusia y Ucrania es el enfrentamiento militar tecnológicamente más avanzado de la historia, con un campo de batalla cada vez más dominado por drones y robots. No se puede ganar simplemente arrojando más hombres a la trituradora”. “En realidad, cualquier ruso movilizado para unirse a la invasión de Putin en los próximos meses se enfrenta a la posibilidad de convertirse en carne de cañón para los drones ucranianos”, concluye.