“Vino la policía, me llevan a la comisaría de Dolgoprudni”. Con este escueto mensaje ha anunciado su arresto este lunes el veterano político ruso Borís Nadezhdin (nacido en Taskent hace 63 años), una de las últimas grandes voces de la oposición dentro de Rusia. El disidente ha agregado a su aviso en Telegram la nueva etiqueta que le impuso el viernes el Kremlin, la de agente extranjero. Esta marca le proscribe de toda vida pública, incluida su participación en las elecciones legislativas de septiembre. En las presidenciales de 2024 llegó a recoger cientos de miles de firmas para oponerse a Vladímir Putin, pero el Kremlin le vetó alegando que la mayoría eran nulas. Nadezhdin ha sido liberado este mismo lunes tras haber estado detenido durante varias horas.Se desconocen los motivos de la detención de Nadezhdin, exdiputado de la Duma Estatal con más de tres décadas de carrera política. Defensor de la paz con Ucrania, presentó hace un mes su candidatura a las elecciones legislativas del próximo 20 de septiembre, unos comicios de resultado previsible —victoria de Rusia Unida, el partido de Putin—, pero en los que el Kremlin desea demostrar el respaldo de la población a su líder con imágenes de televisión que reflejen una alta movilización en los colegios electorales.Las autoridades rusas han acusado a Nadezhdin de “exhibir símbolos extremistas”, según ha explicado el abogado del político, Dmitri Trunin. En virtud del artículo administrativo 20.3, ser condenado por este delito implica la inhabilitación automática para la política. Esta figura penal ha sido la empleada por el Kremlin para vetar a los miembros de otro partido opositor, Yábloko, por crímenes como publicar una foto del disidente Alexéi Navalni, declarado extremista antes de morir en prisión. Este lunes se ha confirmado que Nadezhdin tendrá que ir a juicio por publicar un vídeo en el que aparecía una imagen de Navalni.El Ministerio de Justicia ruso cortó las aspiraciones de Nadezhdin el viernes pasado al imponer la etiqueta de agente extranjero tanto al opositor como a su plataforma de voluntarios, Cuartel de candidatos. “Es una decisión sin precedentes declarar como agente extranjero a un candidato que se presenta a las elecciones a la Duma Estatal y ha comenzado a recolectar firmas de votantes en apoyo a su candidatura”, denunció el político en su canal de Telegram.Las autoridades acusaron al opositor de difundir “información falsa” sobre el Gobierno y el sistema electoral del país, “llamado a participar en manifestaciones no autorizadas” y creando material para una organización “indeseable” no identificada. Esta última etiqueta, la de organización indeseable, va incluso más lejos y puede suponer la cárcel para quien mantenga algún vínculo o difunda contenido de las organizaciones declaradas así. Entre ellas Greenpeace, Amnistía Internacional y medios de comunicación como Deutsche Welle.Nadezhdin planeaba concurrir a las legislativas aunque fuera un reto enorme y su oposición al poder le hubiera costado su propio dinero. Su anterior partido, Iniciativa Cívica, fue liquidado por el Kremlin tras apartarle de las presidenciales hace dos años, y las autoridades declararon en bancarrota al propio político por un préstamo firmado por otra formación a la que perteneció en el pasado.En una entrevista concedida a este periódico en febrero, Nadezhdin reflexionaba por qué no había sido declarado agente extranjero hasta ahora, a diferencia de otros opositores que están en la cárcel, o han llegado a morir en prisión —envenenados, según el análisis europeo de las muestras de Alexéi Navalni— o ser exiliados forzosamente. “No lo sé, no tengo una respuesta, pero puedo adivinar por qué. Es significativo que tanto Putin como Kiriyenko me conozcan personalmente. He criticado a Putin y sus políticas desde 2003 [...], pero nunca lo insulté personalmente. Nunca invité a nadie a hacerle nada malo. Nunca crucé esos límites y me han conocido personalmente durante 30 años”, decía a EL PAÍS en una larga charla.Sin embargo, la prudencia ya no protege a nadie en Rusia. La justicia también ha apartado de las elecciones al líder del partido opositor Yábloko, Nikolái Rybakov, al multarle a finales de 2025 por publicar sus condolencias a la familia del disidente Alexéi Navalni y una foto suya el día de su muerte. Además, varios altos cargos de su formación han ingresado en prisión por cargos como “desacreditar a las Fuerzas Armadas”. “Tenemos un régimen autoritario clásico en Rusia. Lo mismo ocurrió en España bajo el franquismo, un régimen personalista”, reflexionaba Nadezhdin en la entrevista. Esta verticalidad del poder era uno de los motivos por los que el opositor no veía final a la invasión rusa de Ucrania. “Desde la perspectiva de Putin, el único fin posible a la guerra es la capitulación de Ucrania [...] Y capitulación significa que Ucrania esté gobernada por fuerzas políticas completamente bajo el control de Moscú”.Proyecto opositorNadezhdin hacía hincapié en dos grandes reformas para cambiar el rumbo del país. Una era modificar las prioridades del Estado y recortar el 40% de los presupuestos que va al ejército y la seguridad para aumentar el 25% de gasto social y el 10% en infraestructuras. Por otro, “superar el síndrome posimperial y el retorno de Rusia a Europa”.Nadezhdin fue un estrecho colaborador de figuras clave de la política rusa. El exdiputado fue miembro de la Unión de Fuerzas de Derechas, en la que participaba por un lado el ex viceprimer ministro Borís Nemtsov, asesinado en 2015 por su oposición frontal a la guerra de Donbás, y por otro, Serguéi Kiriyenko, actual subjefe del Gabinete presidencial de Putin.En las elecciones presidenciales de 2024 Nadezhdin y la periodista Yekaterina Duntsova fueron los únicos postulantes con una posición antibélica. La reportera fue detenida, mientras que el Comité Electoral Central ruso denegó la participación del político con la excusa de que 9.147 de las 104.734 firmas que analizó presentaban supuestos “errores”. Sin embargo, tanto el equipo de Nadezhdin como la ONG Golos, que tiene como objetivo prioritario la transparencia electoral, denunciaron que los documentos originales no presentaban tales fallos.